Los derechos propios y los del prójimo

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No cabe duda que una de las principales razones por las que los regímenes democráticos no funcionan como debiera ser, radica en las posturas egoístas e intransigentes de la gran mayoría de los ciudadanos, cuando se trata de ejercer y/o exigir sus “derechos” básicos y consustanciales a la vida en sociedad y donde tendrían que existir los naturales límites de la justicia y la libertad.

Debería ser de la mayor importancia establecer esos límites de forma clara, porque –como decía el gran filósofo francés Jean-Paul Sartre– “Mi libertad y mis derechos terminan dónde empiezan los de los demás”.

Dicho esto, queremos referirnos a una penosa e injusta situación que ha sido planteada recientemente a nuestro diario, por varios vecinos de Alameda Sur y población Caupolicán de Curicó.

Es, a todas luces, un reclamo muy legítimo de estos sufridos jefes de hogar que están molestos y preocupados por una serie de actos que atentan contra la seguridad y la tranquilidad de ese sector (otrora muy tranquilo y apacible) y que son provocados por personas que provienen de otras partes de la ciudad y que atentan, de modo desafiante, contra las medidas sanitarias y de orden establecidas por las autoridades.

Son hechos detectables en horas diurnas y nocturnas pues, precisamente por las noches, grupos de automovilistas llegan a reunirse a la Alameda Manso de Velasco, haciéndolo con sus motores y tubos de escape en forma muy ruidosa, trasgrediendo el horario del toque de queda (22:00 horas) y así es difícil que las familias de ese perímetro puedan conciliar el sueño justo y reparador.

Esos vecinos, además, dicen que han vuelto al sector varias personas en situación de calle que ocupan la Alameda para instalarse en carpas donde pasan la noche y generan situaciones de escándalos, especialmente en la alameda, a pocos metros de San Martín. 

Han llegado al extremo de usar una pequeña plazoleta donde se encuentra una fuente de agua al costado de la multicancha de población Caupolicán, para bañarse desnudos, situación que ya han dado a conocer a los servicios competentes.

Lo peor, señalaron, es que se han estado produciendo intentos de robos en algunas viviendas de la población mencionada y sectores aledaños, especialmente en la calle Chacabuco

Situaciones similares ocurren en el sector El Boldo, en avenida Circunvalación Paul Harris, entre avenida León Juan Luis Diez y avenida Rauquén, donde los motoristas no respetan la velocidad máxima y, por el contrario, vecinos aseguran que parece “una pista de carrera”.