María Claudia Jorquera espera poder establecer que decisiones ligadas a la inversión “sean tomadas a nivel local

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María Claudia Jorquera Coria (Unión Demócrata Independiente, UDI).

Desafíos. “Lo asumo con humildad y gratitud al poder representar a muchos maulinos que quieren volver a tener un país en paz donde puedan vivir y trabajar tranquilos”, dijo.

LINARES. La asistente Social y magister en Gerencia y Gestión Pública María Claudia Jorquera Coria, es una de las consejeras constitucionales, que asume el desafío de ser parte del grupo de chilenos que tendrá la misión de elaborar la nueva Constitución.
“Es una tremenda oportunidad. Lo asumo con humildad y gratitud al poder representar a muchos maulinos que quieren volver a tener un país en paz donde puedan vivir y trabajar tranquilos, un país que ofrezca oportunidades, que vuelva a crecer y traiga estabilidad política, social y económica para las nuevas generaciones”, señala Jorquera.
En relación a los temas que va priorizar en su labor puntualiza que son esenciales: la seguridad y la libertad de elegir. “Los derechos fundamentales como el derecho a la vida, el derecho que tienen los padres de escoger que educación quieren para sus hijos, el derecho de las personas a elegir quien administre sus fondos de pensiones es fundamental. También en la Constitución se debe consagrar temas de seguridad a través de la modernización de Carabineros, defensoría para las víctimas y que no exista la facultad del Presidente de indulto”.
Agrega, que por el hecho de ser de la región tiene claro cuáles son las brechas y por cierto los compromisos que se deben materializar en descentralización. “El Maule es una región inminentemente agrícola donde convive la ciudad y mundo rural, se requiere contar con recursos hídricos para la producción de alimentos y conexión digital para equiparar la cancha. En ese sentido es imperioso fortalecer la descentralización para que las decisiones donde invertir sean tomadas a nivel local por los gobiernos regionales y comunales entendiendo que cada región es distinta, por lo tanto, requiere de un trato distinto de acuerdo a su realidad social cultural y potencial económico”.
Finalmente, se refiere a como debe ser la Carta Magna. “Una Constitución que dé estabilidad política social y económica para los próximos 40 años donde el centro sean las personas, donde se garantice la libertad y oportunidad de desarrollo para todos los estratos sociales, garantía de derechos básicos a los grupos más vulnerables, un Estado colaborador que permita que los privados participar en temas donde no es eficiente y dónde las regiones tomen sus decisiones”.