Mes del Corazón: Experta llama a la prevención de enfermedades

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Acciones. Actividad física y comida sana, son las mejores opciones a la hora de resguardar la salud de este órgano vital.  

TALCA. En los últimos años, cerca de un 27% del total de defunciones en el país anualmente, se deben a enfermedades cardíacas o cardiovasculares, siendo la principal causa de muerte tanto en Chile como en el mundo.
En este contexto y considerando que en agosto se conmemora el Mes del Corazón, la académica del Departamento de Salud Pública de la Universidad de Talca, Macarena Said, se refirió a las dolencias más frecuentes que presenta este órgano y las formas de prevenir sus enfermedades.
La profesora indicó que es vital que las personas se preocupen por sus estilos de vida, para evitar estas dolencias, más aún considerando que existen investigaciones que apuntan a un aumento en estos problemas de salud. “Un estudio global de prevalencia, publicado el año 2020 en Estados Unidos, mostró que entre 1990 y el 2019, la proporción de personas que padecieron de estas patologías se duplicó, siendo la cardiopatía isquémica y el accidente cerebrovascular, los principales responsables de las muertes por esta causa”, afirmó.
A esto se suma que, existen muestreos que indican que “los años de vida en discapacidad, debido a enfermedades cardiovasculares también se duplicó, afectando principalmente la calidad de vida de los adultos mayores”, precisó Said.
La profesora explicó, que de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la pobreza y el estrés son dos de los factores claves, que contribuyen a un aumento global en estas dolencias.  

ENFERMEDADES
En Chile, las enfermedades cardiovasculares más comunes son el ataque al corazón, el accidente cerebrovascular isquémico, la insuficiencia cardiaca, la arritmia y los problemas en las válvulas. Dichas patologías fueron explicadas por la académica del Departamento de Salud Pública. “Un ataque al corazón ocurre cuando el flujo sanguíneo se bloquea por un coágulo, impidiendo que llegue sangre a alguna parte del corazón. Si se corta completamente el flujo de la sangre, la parte del músculo del corazón suministrado por esa arteria comienza a morir”, sostuvo.
En tanto, “un accidente cerebrovascular isquémico, se produce cuando un vaso sanguíneo, que alimenta el cerebro, se bloquea, usualmente por un coágulo. Cuando se interrumpe el suministro a una parte del cerebro, las células de ese lugar mueren. El resultado será la imposibilidad de llevar a cabo algunas funciones como caminar o hablar. Un accidente cerebrovascular hemorrágico, ocurre cuando un vaso sanguíneo en el cerebro estalla. La causa más probable es la hipertensión no controlada”, relató.
Respecto a la insuficiencia cardíaca, la académica de la Facultad de Ciencias de la Salud explicó que, “significa que el corazón no bombea sangre tan bien como debería. Si no es tratada a tiempo, genera cambios morfológicos en este órgano, pasando a un estado crónico que a futuro desarrolla otras complicaciones que afectan la calidad de vida de las personas”.
En cambio, la arritmia se manifiesta con un ritmo anormal del corazón, pudiendo ser de varios tipos. “El corazón puede latir muy lento, demasiado rápido o irregular. Esta situación puede afectar la forma en que funciona este órgano vital e inducir a la generación de coágulos, que podrían comenzar a circular en los vasos, provocando la detención o enlentecimiento del flujo sanguíneo, la isquemia y luego un infarto por falta de irrigación”, detalló Said. 

PREVENCIÓN
La mejor manera de evitar la aparición de estas enfermedades, es llevando un estilo de vida saludable, tanto físico, mental y psicológico, evitando la presión arterial elevada, obesidad, tabaquismo y sedentarismo.
Por ello es importante que las personas realicen ejercicio regularmente, ya que disminuye la presión sanguínea, aumenta el colesterol HDL (colesterol bueno) y ayuda a prevenir el sobrepeso y la diabetes, colaborando además a disminuir el estrés.
La académica de la Universidad de Talca detalló que, se recomienda realizar entre 30 a 60 minutos diarios de ejercicios aeróbicos, como caminar a un ritmo de 6 km/h y evitar estar sentado más de cuatro horas al día.
Otros factores de riesgo modificables son los niveles elevados de colesterol, diabetes, el consumo de alcohol y el estrés.