Más de 27 mil familias del Maule no pueden acceder a una vivienda

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Representado el 4,3% del total nacional. Estudio de la Universidad Católica y Déficit Cero señala que 1 de cada 10 familias en Chile, no tienen acceso a una vivienda adecuada. 

CURICÓ. Chile está viviendo una de las peores crisis de acceso a la vivienda de las últimas décadas. El impacto de la pandemia, el alza en los créditos hipotecarios, el precio de los materiales y por consiguiente de los arriendos, ha empujado a miles de familias a vivir de allegados, hacinados o en campamentos. 

Así lo demuestra el estudio “Déficit habitacional: ¿Cuántas familias necesitan una vivienda y en qué territorios?” realizado por Déficit Cero y el Centro de Políticas Públicas de la Universidad Católica, que da cuenta de un déficit habitacional de 641.421 viviendas. En el caso del Maule, más de 27 mil familias no tienen acceso a una vivienda.

De acuerdo al documento, 541.295 familias, es decir el 84,4% del déficit, son hogares que viven allegados (49,8%), hacinados (43,6%) o en viviendas irrecuperables (6,6%). Luego, los campamentos representan el 12,7% del total y, finalmente, las personas en situación de calle, alcanzan el 2,9% del déficit. En la Región del Maule, las familias allegadas, hacinadas o en viviendas irrecuperables representan un 96,6%, mientras que aquellas que viven en campamentos son el 0,4% y las personas en situación de calle alcanzan el 3%.

HACINAMIENTO 

Sobre los hogares hacinados, allegados o en viviendas irrecuperables -que son mayoría en esta región-, Sebastián Bowen, director ejecutivo de Déficit Cero, señaló que “esto da cuenta de una exclusión habitacional escondida. Hoy los campamentos son la cara visible de esta dramática crisis, pero detrás de ellos hay miles de familias viviendo en espacios reducidos, o en malas condiciones, que no vemos, por lo que no somos conscientes de la verdadera emergencia habitacional que vivimos”.

Las regiones que concentran el déficit habitacional son: la Metropolitana que lleva la delantera con un 49,4%, seguida de Valparaíso, con un 11% del déficit, luego Biobío, con un 6,4%, Antofagasta con un 5.8%,  Tarapacá con 4.6% y el Maule, con un 4.3%. 

Pero ¿quiénes son las personas que sufren de esta exclusión habitacional? De acuerdo al estudio, la gran mayoría de quienes viven allegados, hacinados o en viviendas irrecuperables son familias fuertemente asociadas a la vulnerabilidad social. Así, la mayoría de ellas tienen una jefatura femenina -Magallanes encabeza esta lista, con más del 70% de los hogares liderados por mujeres-, menor escolaridad y una gran proporción de estos núcleos está en situación de pobreza por ingresos. Esta última característica es crítica en regiones como Arica y Tarapacá, donde 4 de 10 hogares en déficit habitacional están en esta condición.

MIGRANTES

La migración también es un componente a considerar. De acuerdo al documento, del total del déficit habitacional donde están las familias hacinadas, allegadas o en viviendas irrecuperables, un 22,8% lo representan familias que llegaron al país buscando nuevas oportunidades, el 77% restante son chilenas. Sin embargo, en las regiones del norte, más del 40% del déficit habitacional por allegamiento, hacinamiento o viviendas irrecuperables tienen un jefe o jefa de hogar de origen migrante. Por otro lado, en el caso de los campamentos, las familias migrantes representan el 30% del total.

Para Dominique Keim, coordinadora del estudio, el documento “es importante porque entrega una estimación actualizada del déficit habitacional, con una mirada comprensiva de cómo se compone’’, además, señaló la experta, en el estudio, donde se incorporan datos como el número de familias que viven en campamentos, y la estimación del número de viviendas que se requieren para las personas que se encuentran en situación de calle, “también se entrega un análisis territorial a pequeña escala, lo que permite identificar en dónde se concentra el déficit habitacional en cada región y comuna. Toda esta información es clave para el diseño de políticas públicas, que permitan abordar este problema de manera más integral, entendiendo su complejidad y urgencia”.