Cierre de escuelas por pandemia provocó más abusos sexuales y dificultades de aprendizajes

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Estudio. Cada alumno perdió un promedio de 1,5 años de estudios.  Es decir, un joven que está ingresando ahora a Tercero Medio, es como si estuviera en Primero Medio.

TALCA. Un reciente informe de las Naciones Unidas alertó sobre los efectos perjudiciales generados en el sistema escolar, debido a la pandemia y al cierre de escuelas.

Entre ellos, se mencionó la masiva pérdida de aprendizajes e interacción social con compañeros y profesores, el aumento de la deserción escolar, el incremento de abusos a niñas y jóvenes, y la interrupción de los servicios de bienestar, entre otros.

En Chile, esta temática fue investigada por la profesora Ximena Colipan, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Talca, en específico, sobre los efectos tanto del cierre de los establecimientos educacionales como en la práctica docente. Cabe consignar que el tema forma parte de un Proyecto Fondecyt de Iniciación.

La especialista evidenció que existen consecuencias directas en los estudiantes y el sistema educativo, como el impacto negativo en el nivel de logros de aprendizaje, la disminución de la interacción social y de la estimulación para los niños, niñas y jóvenes, además del agravamiento de las brechas socioeconómicas.   

“Efectivamente, la educación se vio afectada a gran escala por la pandemia.  Y frente a eso, resulta imperativo que el Estado comience a actuar en planes de mejora y en tratar de disminuir los efectos provocados”, advirtió la investigadora.

“No existe un plan para rescatar de alguna forma lo que se perdió, ni planes ejecutivos para que cada escuela pueda implementarlos en concreto. El Informe del Centro de Estudios del Ministerio de Educación, dice que cada estudiante perdió un promedio de 1,5 años de estudios.  Es decir, un joven que está ingresando ahora a Tercero Medio, es como si estuviera cursando Primero Medio”, señaló.

De acuerdo a la profesora, hay algunos aprendizajes que se derivan de las ciencias duras, que son posibles de recuperar, pero otros que se dejaron de lado, como las competencias blandas, la negociación de posiciones y la socialización entre pares, son más difíciles de restablecer.

BRECHAS

Junto con esto, expresó la profesora, las brechas que existían antes desde el punto de vista socioeconómico y de acceso a las tecnologías, se acrecentaron aún más. “Los colegios particulares tuvieron los recursos para enfrentar la virtualidad, pero hubo establecimientos públicos, especialmente de regiones o sectores rurales, donde los estudiantes no tenían computador, o no tenían acceso a internet de calidad, entre otros aspectos.  En Chile hubo alumnos que ni siquiera se pudieron conectar a sus clases”, afirmó.

A esto se suma la disminución del apoyo que la escuela entrega para el desarrollo integral de los estudiantes, que incluye la nutrición, el apoyo psicológico, el bienestar y la salud mental.  “La escuela representa para los niños un espacio seguro, de cobijo e incluso de alimentación, y todo eso se perdió durante la pandemia”, indicó.

“Se detectaron más abusos sexuales, más depresiones, las dificultades de aprendizaje se acrecentaron, así como los retrasos en la lectura.  Parte de los aprendizajes que los estudiantes chilenos tenían anteriormente se perdieron.  Esto es algo gravísimo”, afirmó.

Otra pérdida que la profesora lamenta fue la del trabajo grupal y presencial. “El trabajo colaborativo, de planificación y ejecución grupal como el de equipo, y que incluso forma parte de las bases curriculares de Chile, se perdió.  Ese ambiente de riqueza y participación debe recuperarse de manera urgente en los colegios”, afirmó.

REINVENCIÓN

Paula Verdugo Hernández, académica de la Facultad de Ciencias de la Educación de la misma Universidad, agregó que los profesores, por su parte, “se tuvieron que adaptar, y en muchos casos, reinventar”.   

“Esta nueva forma de trabajo implicó que nuevas habilidades fueran puestas en juego, que no necesariamente teníamos previstas. Los docentes tuvieron que enfrentar el desafío de enseñar y evaluar online, cuestión compleja que les hizo replantearse, invitándolos a diseñar nuevas formas de enseñanza y de evaluación. Debieron salir de su zona de confort y enfrentarse por primera vez a realizar clases online”, afirmó Verdugo.