Psicóloga UCM analiza cambios en la conducta de los escolares ante seguidilla de riñas callejeras

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Las peleas entre escolares, incluso con empleo de armas cortantes, se convirtieron en una constante en los últimos días en el Maule y otras regiones del país.

Explicación. “Si como adultos nos comportamos de forma agresiva, los adolescentes y menores las van validando y piensan que es una conducta normal”, indica.

TALCA. El regreso a clases presenciales, trajo insospechadas consecuencias. En efecto, en los últimos días, ha sido frecuente observar peleas callejeras entre estudiantes e, incluso, dentro de sus mismos colegios.

Así ha ocurrido, por ejemplo, en Curicó, San Clemente, Constitución, Linares y en otras ciudades del país. Todo ello, viralizado en redes sociales.

El caso más grave ocurrió el pasado viernes en Talca, donde una escolar de 15 años de edad fue atacada con un arma cortopunzante por otra de 14. Esto, en la concurrida plaza “La Victoria”, en pleno centro de la ciudad. La agresora fue formalizada.

La psicóloga Bárbara Letelier, de la UCM, analiza estos casos para encontrar una explicación a estas conductas violentas.

¿Por qué está ocurriendo esto?

“Para poder dar una respuesta más certera, hay que evaluar caso a caso. Sin embargo, tenemos algo en común y es que no hemos salido de esta pandemia que nos mantuvo dos años encerrados y eso trae ciertas consecuencias no solo en los niños, niñas y adolescentes, sino en toda la población y dentro de esas consecuencias podemos encontrar elementos de tipo emocional, conductual, cognitivo, de salud mental en general. Podría ser normal que, a partir de esta situación, podamos evidenciar, por ejemplo, mayor rabia en los jóvenes, los vemos más ansiosos de lo normal. Hay que tener presente que este encierro puede producir ciertos cambios, deficiencias en la memoria, en la atención; seguramente, han estado con dificultades para dormir y estas conductas agresivas que pueden ser parte de la situación de estrés post traumático que significa haber estado en esta pandemia… pero ahora viene la segunda etapa, que es volver a la presencialidad.

Entonces, podemos estar observando estas consecuencias, agotamiento físico; a lo mejor, no se disfrutan las mismas actividades como antes, el volver a relacionarse, son varios los elementos que podrían ser parte de alguna manera, explicar todas estas situaciones que estamos observando.

Bajo ese punto de vista, los adultos debemos ser responsables de las conductas que observamos en nuestros jóvenes, ya que somos los que les damos ciertos ejemplos conductuales”.

ENTORNOS SOCIALES

¿Estos cambios de conducta, solo son atribuibles a los efectos de la pandemia o hay alguna relación con lo que pasa en los entornos sociales o familiares de los jóvenes?

“Exactamente, de hecho, las conductas agresivas que podemos observar son el resultado de algo más. Se pueden explicar por muchos factores, si como adultos nos comportamos de forma agresiva, los adolescentes y menores las van validando y piensan que es una conducta normal y, por tanto, lo replican. Entonces, el ambiente familiar y social donde se van desarrollando, juegan un rol fundamental para ver cómo se comportan. La pandemia es una parte y hay que tener presente que todos reaccionamos distinto frente a esto, pero tampoco es que observemos situaciones de violencia solo ahora, ya que esto se ha venido dando desde hace un tiempo y como generación, adultos, y familia, nos tenemos que hacer cargo de esto, es decir, cómo nos estamos relacionando o comportando estamos validando la violencia y qué estamos haciendo al respecto. Tenemos programas de salud mental y poder mejorar estos elementos.

Muchas veces observamos los resultados, como las riñas o conductas agresivas, pero desde otra mirada (de los niños y adolescentes) nosotros debemos tratar de analizar por qué esto ocurre y qué ejemplos estoy dando”.

Cuando se tomó la decisión de volver a las clases presenciales, ¿debió considerarse este escenario de cambios conductuales y haber adoptado medidas para evitar lo que hoy está ocurriendo?

“Creo que sería importante informar la salud mental a la población y relegarla al rol importante que tiene en la sociedad, porque impacta en muchas áreas. En este caso, podemos pensar que los que están mayormente implicados, como hemos visto en estas riñas fuera (o dentro) de los colegios, es importante entregar las herramientas a estas instituciones para que tengan conocimiento de situaciones que se podrían dar, más que todo en consecuencias de todo esto que hemos vivenciado, en los cambios, procesos de adaptación, en los síntomas que se pueden observar para poder, de alguna forma, no sé si prevenir, porque también es difícil saber qué situación en concreto se va a dar, pero sí para que el establecimiento educacional, la familia, puedan saber cómo sobrellevar estas situaciones y evitar consecuencias graves”.

¿Le sorprende el nivel de agresividad que están mostrando los jóvenes?

“Personalmente no me sorprende, porque los jóvenes se están vinculando con lo que también observan en el entorno y a nivel nacional e internacional casi se está validando la violencia como medida de interacción… siempre vemos la consecuencia, pero tenemos que buscar la causa y responsabilizarnos de eso”.

¿Y cómo se enfrenta este problema, desde el rol de la escuela, la familia y el Estado?

“En lo personal, creo que hay que darle un rol más relevante a la salud mental… sería importante generar políticas públicas que le otorgaran más peso y recursos. Se está trabajando en otorgarle más importancia a la salud mental de los niños, sobre todo en temas de violencia, lo que es positivo, pero también es importante informarle a la ciudadanía; la familia juego un rol fundamental, ya que cuando es protectora y valida las emociones de sus niños o adolescentes y en sus necesidades, también aporta a la salud mental. Sería importante generar algunos programas de entrenamiento en los mismos establecimientos educativos para formar a los docentes para que puedan observar, transmitir información, notar cambios. Con pequeñas acciones, se puede ir aportando a tener una mejor salud mental como sociedad”.