Rector del ISM de Curicó: “Nosotros estamos donde están los jóvenes”

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Andrés Prado se refiere en esta entrevista a la formación del estudiante marista y la proyección del ISM.

Proyección y desafíos. Del carisma marista, lo que viene para el futuro del colegio y de la formación de los estudiantes, conversamos en esta entrevista.

CURICÓ. Con Andrés Prado Soto, rector del Instituto San Martín de Curicó, nos reunimos a conversar sobre el perfil de los estudiantes del colegio en la actualidad y también de la esencia del lema que define este año a los colegios maristas: “Ama, cuida y vive”. “Dicho lema está estrechamente relacionado con lo que estamos promoviendo desde hace algunos años, como es la ‘Ecología Integral’”, señala el rector, resumiendo el concepto al que se apunta como eje de la enseñanza marista de hoy.

CAMBIAR LA MIRADA
“Para nosotros los maristas, el integrar este ámbito en la educación en nuestros estudiantes, es algo que tiene que ver también con el llamado que hace la misma Iglesia, al cuidado de la ‘Casa común’. En este sentido, este lema viene a reimpulsar ese llamado, a través del fortalecimiento de una educación que tiene que ver con la promoción de una ecología integral y cuando hablamos de ello, hablamos de una ecología que va mucho allá de lo ambiental”, afirma Andrés Prado. Dicha integración de elementos apunta a una ecología individual, otra social y la tercera, ambiental. Ello amplía la visión entregada a los alumnos y alumnas, entendiendo que todo parte por estar bien de manera individual, para después proyectarse. Ello los prepara de mejor manera para desenvolverse en sociedad y ser un aporte en ella. “Podemos cuidar el medio ambiente, proteger y cuidar la sociedad, pero también hay que partir por uno, el cuidado de uno”, dijo. “En este segundo semestre se realiza la Segunda Jornada de Bienestar Emocional y de Salud Mental. Todo eso está integrado en el concepto y por cierto también, ir extendiendo esto a través de las asignaturas con los estudiantes, con los apoderados. Todos estos son procesos que demoran su tiempo y ello significa cambiar la mirada que se tiene del mundo, de la vida, de la sociedad”, argumenta el rector del ISM.

MODELO
¿Cómo define al estudiante marista de hoy?
“Lo que nosotros tratamos de buscar, es un joven que sea una persona creyente. Eso es un elemento para nosotros fundamental. Un joven creyente en Dios, que se sienta amado y reconocido como un hijo de Dios también y en función de eso nuestra preocupación por ser garantes de los derechos de niños, niñas y jóvenes, y creo que lo que mejor resume de alguna manera lo que buscamos para nuestro modelo de estudiante, es que nosotros tratamos de formar, como lo decía el padre Champagnat, ‘Buenos cristianos y honrados ciudadanos’”. “Entonces son dos elementos que vienen a sintetizar lo que es la educación marista. Porque formar buenos cristianos no solamente significa jóvenes que vayan todos los domingos a misa por ejemplo, sino que tiene que ver con los valores que nos enseña Cristo: el amor al prójimo, el ser buen samaritano, el estar atentos a las realidades más vulnerables de nuestra sociedad”, añade Prado. A partir de allí, el rector establece como fundamental para que los estudiantes maristas se desenvuelvan en la sociedad, apelar además a los valores esenciales del Evangelio. “Si todos siguiéramos esos valores que nos enseña Jesús, creo que habría mucho menos problemas”.

TRANSFORMACIÓN POSITIVA
“Por otro lado, el honrado ciudadano, tiene que ver con el ámbito más civil, la persona integrada a la sociedad. Entonces buscamos un ciudadano que sea un aporte para la sociedad, en todo lo que tiene que ver con la probidad, que en nuestra sociedad es algo importante. Básicamente esta forma de mirar a través de este lema, es lo que nos motiva año tras año a trabajar con nuestros estudiantes y sus familias”.

¿Qué valores se refuerzan en los estudiantes maristas, tomando en cuenta la sociedad convulsa en que vivimos?
“Aparte de los valores propios que cualquier educación del mundo promueve, yo creo que también los valores propios de lo que es el legado del padre Champagnat, y ese legado habla del carisma marista y cuando hablamos de ello, estamos hablando de la promoción, a todo nivel, no solamente de nuestros estudiantes, sino también a nivel de los adultos que están en este ámbito de la educación en el colegio, administrativos, auxiliares y las familias, donde estamos hablando de lo primero y más propio de los maristas: las Tres Violetas”. Dicho símbolo, muy recordado por los exalumnos maristas, representa  la humildad, la sencillez y la modestia, elementos fundamentales de la formación marista, pensando en cómo después los egresados sean elementos de transformación positiva en sociedad. “Esta mirada de las Tres Violetas habla de una manera de relacionarse de manera más horizontal entre todas la sociedad. No hay personas mejores o peores ni una por encima de otra”, dice Andrés. “Entonces la humildad, la modestia y la sencillez, transmiten esa forma de mirar nuestras relaciones interpersonales”.

CERCANÍA
Sobre la formación del marista, Andrés Prado hace referencia al amor al trabajo, “pero no el trabajo lisa y llanamente por trabajar, sino que por lo que significa la dignidad del trabajo y básicamente el trabajo bien hecho. Entonces también con los estudiantes planteamos esta mirada: lo que hagamos, por muy poco y modesto que sea, lo debemos hacer bien, con amor y con cariño”.
Sumado a ello, en el marco de la enseñanza marista, la cercanía de los docentes con los jóvenes, es una pieza crucial en lo relacionado con la formación: “nosotros estamos donde están los jóvenes. Esto significa que para nosotros los educadores, el estar al lado de los jóvenes en todos los ámbitos, es parte de lo que el padre Champagnat entregaba, en el patio, en los recreos, cuando hay que salir a alguna actividad. No somos distantes a ellos. Tratamos de tener una relación mucho más cercana. Eso es lo que básicamente vamos formando, entre todos los demás valores, que tienen que ver con la responsabilidad, el respeto, la honradez”.

CARISMA
¿Qué proyección hace del Instituto San Martín?
“La Ecología Integral va a ser algo permanente durante mucho tiempo, también seguir trabajando un elemento que venimos promocionando desde hace varios años, la protección de los derechos de los niños y niñas y adolescentes. Es decir, el ser garantes de derechos. El padre Champagnat decía: ‘A los niños hay que amarlos y amarlos a todos por igual’”. “Entre otros temas, debemos seguir trabajando la innovación pedagógica. Hoy en día el mundo requiere una educación que esté a la altura de los nuevos tiempos, sobre todo de lo que significa a partir de la pandemia, los cambios que ha habido en el ámbito de la tecnología y cómo eso ha ido influyendo en la educación también. Si no estamos al día con eso, vamos a ir quedando atrás”. “Entonces la innovación pedagógica es una manera de ir transformando nuestras propias prácticas antiguas de educar, lo que tiene que ser un desafío permanente”.
“Por último, y enfocado en lo que es propio de la educación marista, debemos seguir trabajando lo que llamamos la Identidad Carismática Marista, es decir, no perder nuestro sello de colegio marista. Ello es importante porque hoy en día hay menos vocaciones maristas, hay menos hermanos maristas. El promedio de edad de los hermanos en Chile es sobre los 70 años. En los doce colegios maristas del país los rectores son todos laicos y prácticamente no hay ningún hermano marista en funciones dedicadas en los colegios de forma permanente, sino que son los laicos quienes tenemos que ser promotores de la Identidad Carismática Marista y eso implica para nosotros un desafío muy grande para nosotros como laicos”.