Expresan molestia luego de que zona contigua a las Siete Tazas fue categorizada como “urbana”

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La aprobación de la cuestionada enmienda se concretó durante el desarrollo de una de las más recientes sesiones del concejo municipal de Molina.

Tras aprobación de enmienda en el concejo. La idea de fondo de quienes impulsaron dicha iniciativa sería, “hacer más atractiva la oferta para las inmobiliarias”, de cara a la construcción de nuevas viviendas. Por lo mismo, desde el Consejo Ecológico de Molina preocupa el “impacto” que aquello implicaría en tal sector.

MOLINA. En contacto con diario La Prensa, la presidenta del Consejo Ecológico de Molina, Catalina Arroyo Navarro, abordó la reciente aprobación, por parte del concejo municipal, de una enmienda que modifica el actual Plan Regulador de la citada comuna, lo cual, en términos generales, permitirá “aumentar la constructibilidad en zonas urbanas”, incluyendo un sector contiguo al Parque Nacional y Reserva Nacional Radal Siete Tazas. “La preocupación nuestra es que, en el Plan Regulador, que se aprobó el año pasado, la zona del Radal y toda la zona contigua al Parque Nacional Siete Tazas se categorizó como zona urbana. Entonces si se intensifica el uso en zonas urbanas, también se intensifica el uso allá arriba, en la zona contigua al Radal Siete Tazas”, señaló de entrada Arroyo. La idea de fondo de quienes impulsaron dicha iniciativa sería “hacer más atractiva la oferta para las inmobiliarias”, de cara a la construcción de nuevas viviendas.

INQUIETUD
En tal contexto, la presidenta del Consejo Ecológico de Molina recalcó que la principal inquietud pasa precisamente por el evidente “impacto” que eso significará en la aludida zona, más aún cuando, dijo, “no hay un estudio de capacidad de carga que hable de que se pueda intensificar el uso del espacio, no hay un estudio hídrico que hable de que el agua disponible alcanza para aumentar el uso del espacio”, sumado a “las condiciones climáticas” que se han presentado en el último tiempo, por ejemplo, con “episodios de inundaciones”. “Ya lo que hay está por sobre la lógica de haber tenido prevenciones, porque no hay estudios que avalen efectivamente que se puede”, acotó.

SENTIDO COMÚN
La justificación por parte de quienes están tras dicha enmienda, dijo Arroyo, es que el impacto “no sería mucho”, recalcando además que abarcaría “toda” la zona cercana al Parque Nacional y Reserva Nacional Radal Siete Tazas. Por lo mismo, en la previa solicitaron sacar a dicha zona de tal enmienda, lo cual no fue tomado en consideración. “Nosotros apelamos al sentido común de los concejales que tenían que votar. Nosotros sabíamos que la alcaldesa (Priscilla Castillo) quería aprobar, porque claro, es su iniciativa”, dijo.

CONCEJALES
Ya con la aprobación más que “sacramentada” de dicha enmienda, Arroyo también manifestó su discrepancia respecto al actuar de tres ediles (Cristian Aguilera, Francisco Valdés y Luz María Espinoza) quienes, dijo, “se alinean con la postura” de la jefa comunal, en “todos los temas” que se debaten en el concejo, “sin estudiar ni comprender lo que votan”. “Nos parece preocupante que todas las decisiones se tomen así”, indicó.

PASOS A SEGUIR
Respecto a los pasos a seguir en el actual escenario, Arroyo indicó que verán “lo que la legalidad permite”. “Se decía que a lo mejor se pueden hacer enmiendas que protejan algunas áreas naturales, es decir, ingresar otra enmienda al Plan Regulador (…) Además todos decían que este Plan Regulador ya quedó muy atrás, producto que la evaluación ambiental se hizo hace mucho tiempo (…) La idea nuestra es que en un nuevo Plan Regulador o en una modificación de éste, el Radal salga de la zona urbana, porque efectivamente tenemos que buscar otros mecanismos para ordenar ese territorio y para poner un control”, cerró. Por último, cabe señalar que, en términos generales, sobre la citada materia, el Consejo Ecológico de Molina emitió un comunicado de carácter público, el cual además fue firmado por las siguientes entidades u organizaciones: Asociación de Guías y Emprendedores Turísticos de Molina, Dialecto Púrpura, Centro Artístico y Cultural El Cahuín, Corporación Konfluencia, Centro Cultural Cerrillano y la ONG Witrapaiñ.