El debido respeto a controles de tránsito

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Seguramente debe existir una estadística sobre los casos de infracciones a las normas de tránsito, desobediencia e incluso agresiones o intentos de atropello a los efectivos que están a cargo de controles de tránsito, pero lo cierto es que dicha estadística no se hace pública con la debida frecuencia o regularidad, especialmente considerando que en todo el país rige el Estado de Excepción desde hace bastante más de un año, producto de la pandemia del Coronavirus.

A esta altura ya deben sumar cientos los episodios de este tipo que se han registrado a lo largo y ancho del territorio y, lamentablemente, debido a una franca falta de respeto a las normas y leyes vigentes y una abierta rebeldía y desobediencia, ha habido varios conductores heridos (as) y hasta más de un fallecido.

Esta semana, sin ir más lejos, Carabineros informó del caso de una mujer que intentó evadir un control vehicular y fue herida por un funcionario policial, en los alrededores de un mall de la Región Metropolitana.

Y unas semanas atrás, en otro procedimiento efectuado también en Santiago, una carabinera resultó herida y un civil fue baleado por otro uniformado.

En la oportunidad, dos carabineros en bicicleta que realizaban un patrullaje, le pidieron detenerse al conductor de un auto, pero este intentó evadir el control poniendo marcha atrás momento en que atropelló a la uniformada, por lo que el otro carabinero disparó usando su arma de servicio y finalmente el auto terminó colisionando con un camión.

Por la misma archiconocida condición de sobrepoblada y enajenada que caracteriza a la Región Metropolitana, es que se generan tan frecuentemente estos sucesos en que se refleja la permanente tensión, el nerviosismo y altos niveles de agresividad que, en todo caso, no justifican en modo alguno el quebrantamiento de la ley y el orden.

Un poco pensando en eso parece oportuno citar una reciente frase del actual general director de Carabineros, Ricardo Yáñez Reveco, quien dijo que: “Los carabineros necesitan “un respaldo jurídico” para “no ser imputados” si deben usar sus armas de servicio”.

Afortunadamente, la vida en provincia es algo más pacífica y no presenta la misma cantidad de episodios tan deplorables, como los ocurridos en la siempre convulsionada metrópoli capitalina.-