Una semana de dulce y agraz

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Editorial

Si se analizan los más recientes acontecimientos ocurridos a nivel nacional e internacional, habría que concluir que esta última semana de febrero –que viene paralela al término de las vacaciones de verano– sería una de las más intensas por su contenido social,  político, económico, policial y particularmente en lo sanitario.
Es tal la variedad de acontecimientos (unos pocos de dulce y la mayoría de agraz) que incluso podríamos usar el término náutico de “mar de fondo” pero no en el estricto sentido técnico, sino a la metáfora que indica que hay un malestar y tensión latentes, que atraviesan por diferentes situaciones.
Veamos someramente la parte positiva que podría resumirse en escasos tres focos, dos de los cuales tienen que ver con la pandemia del Covid-19:
Este fin de semana recién pasado un eminente infectólogo y virólogo irlandés ha hecho pública una declaración en la que pronostica que la pandemia del Coronavirus habrá disminuido de una manera altamente significativa, en el curso de los próximos seis meses y que si todos los países observan rigurosamente las conductas de prevención y seguridad y las vacunas se “comparten” solidariamente, dicho plazo podría ser aún más corto.
La otra nota positiva da a conocer que Chile se mantiene entre los cinco puestos de vanguardia en materia de aplicación de vacunas contra el Covid-19, a nivel mundial, superando incluso, a varias potencias.
Por último –y ya fuera del ámbito sanitario, para situarse en lo económico– es muy gratificante saber que el precio del cobre a nivel internacional se ha mantenido en los niveles más altos de los últimos años y eso constituye una estimulante inyección de optimismo para Chile que es el primer productor mundial del metal rojo.
Por cierto, los expertos llaman a la sensatez, porque nadie puede asegurar que estas condiciones tan favorables vayan a mantenerse en el tiempo.
Pero, en la parte negativa, las cosas se presentan en un rango verdaderamente preocupante y deplorable, ya que la situación de violencia desatada en la Región de la Araucanía, con ataques a propiedades privadas (que fueron incendiadas por los “desconocidos de siempre”) y hasta amenazas personales a sus dueños, complejizan y enturbian aún más el ambiente político y social en dicha zona.