El tercer ojo en el debut frente a coquimbo

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Análisis. Las hinchadas, cambio de camisetas, pifias y aplausos para Holgado, un respetado minuto de silencio, el hijo de un recordado goleador en la tribuna, la polémica por los proyectiles al árbitro y el silencio con los medios locales del autor del gol, fueron parte de una jornada favorable para Curicó Unido.  

CURICÓ. Nuevamente Curicó Unido comenzó con el pie derecho el torneo nacional de la Primera División. Como en los recientes 4 años, el Curi inició el campeonato en condición de local y la tónica se repitió: ganar y no recibir goles. Esta vez el duro escollo fue Coquimbo Unido, escuadra pirata que venía de ganar un torneo internacional de verano y que hacía su estreno jugando en La Granja. 

Calurosa noche en el principal estadio curicano, terminó siendo un polémico arbitraje de Piero Maza y cerca de seis mil espectadores en las gradas, brindaron el acostumbrado e incansable aliento al equipo de Damián Muñoz que terminó celebrando con gol del canterano Lara en el debut. Se viene Católica y nuevas dudas se abren en torno al once titular curicano.  

AMISTAD Y RESPETO

Desde temprano la gente llegó a La Granja para no perderse el debut curicano la noche del pasado domingo. No menos de cien hinchas piratas en el codo norte y la tribuna Andes cada vez más colorida en una fiesta albirroja con lienzos, banderas, huinchas y papel picado. 

Hasta The Doors sonó en la previa y el locutor del estadio, Freddys Morales, que destacaba con su voz ya típica como en antaño lo hacía el querido y recordado Juan Osvaldo Farías. 

La cancha se regaba en los minutos previos al partido y la nueva empresa a cargo lo hacía en demasía, apozándose incluso el agua que incomodó a los futbolistas en ciertas zonas de la cancha. 

Holgado se llenaba de abrazos y la gente lo pifió y aplaudió con reacciones de amor y odio hacia el delantero goleador del Curi en 2022, que decidió partir a Coquimbo este 2023. Hubo un breve minuto de silencio en memoria de José Bugueño, el jugador del Curi de Tercera en 2004, quien  lamentablemente falleció en el norte, mientras uno de sus compañeros en ese recordado equipo, Rodrigo Pereira estaba en las tribunas junto a su espigado hijo, actualmente defensor central de la Sub-16 de Colo Colo que se llevó una camiseta del equipo de regalo. 

El Curi jugó completamente de blanco, pese al deseo de querer ocupar pantalón negro y tras el partido, Coelho y Holgado cambiaron camisetas en señal de amistad, en un día donde el Curi presentó en Primera su nueva camiseta con insignia con sus colores habituales, dejando atrás el modelo dorado criticado, aunque ultra vendido en la tienda albirroja. 

POLÉMICA Y PACIENCIA

El público en la popular ingresaba en un lento acceso hasta cerca de los 15 minutos del primer tiempo y todo el estadio repudió los 8 minutos de adición en el segundo tiempo y más aún, los cerca de 12 que realmente extendió el árbitro hasta dar el pitazo final. 

Polémica expulsión de Leiva por rozar con su mano el rostro de Glaby, que se interponía ante el curicano que avanzaba y que tras exagerar la caída, inmediatamente al ver la expulsión del curicano se levanta para seguir jugando. 

Aplausos de la tribuna para Leiva y lluvia de proyectiles para los árbitros en su salida, en una acción que podría costar caro para la hinchada curicana, tanto así que algunos hinchas repudiaron la actitud de otros tratando de evitar el lanzamiento de objetos y una posible sanción. 

Damián Muñoz en camarines se acercó para hablar con Piero Maza y el también expulsado asistente técnico, Patricio Peralta, hizo lo propio para calmar tensiones con el juez y seguramente bajar revoluciones de cara al informe por la expulsión de Leiva. 

Pese a que toda la prensa local quería hablar con el autor del gol y canterano Kennet Lara, él no habló con los curicanos y solo brindó entrevista a la transmisión oficial de TNT Sports. 

En las afueras del estadio, tras abandonar primeramente la hinchada coquimbana firmemente resguardada por la fuerza policial, no menos de un centenar de hinchas curicanos esperaron hasta casi una hora después de terminado el partido, una firma, fotografía o saludo con los últimos futbolistas y el técnico curicano, que cerca de la media noche abandonó feliz el recinto.