Para que el mundo siga latiendo

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Editorial

Cada 14 de junio se conmemora el “Día Mundial del Donante de Sangre”, fecha establecida para agradecer y homenajear a los donantes voluntarios o altruistas, y también para alentar a aquellas personas que aún no han donado, a que sean parte de esta noble causa. El lema para el presente año es “Dona sangre para que el mundo siga latiendo”.

Además, esta celebración tiene el objetivo de sensibilizar a la población sobre la necesidad urgente de disponer de sangre segura, sobre todo en estos momentos de pandemia, en los cuales los requerimientos transfusionales se han mantenido, pero la población donante ha disminuido. Las donaciones de sangre ayudan a salvar millones de vidas al año, contribuyendo en el tratamiento de múltiples pacientes con enfermedades o situaciones médicas potencialmente mortales, otorgando de esta manera una mejor calidad de vida a tales personas. Además, posibilitan la realización de intervenciones médicas y quirúrgicas complejas, tomando vital importancia en casos de atención materno/infantil, embarazos y emergencias por accidentes causados por acción humana o por desastres naturales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), de los donantes de sangre regulares, voluntarios y no remunerados -que son quienes proveen sangre segura-, casi un 90% pertenece a países de altos ingresos. En las Américas (Norte, Central, Sur) solo un tercio de los donantes son voluntarios habituales. La fecha en que se celebra esta jornada es el aniversario del nacimiento de Karl Landsteiner (1868-1943), médico e investigador austriaco, cuyo gran aporte a la ciencia fue el descubrimiento de los grupos sanguíneos. Sus trabajos sobre la diferenciación e incompatibilidad de éstos abrieron el camino al método científico de transfusiones de sangre. En 1930 fue reconocido con el Premio Nobel de Medicina y Fisiología.

Mientras el mundo realiza grandes esfuerzos para disminuir al máximo la propagación del Covid-19, las donaciones de sangre siguen siendo fundamentales para los pacientes que necesitan transfusiones para recuperar su salud y/o mejorar su calidad de vida. El temor a contagiarse y las dificultades para movilizarse dentro de las ciudades han dificultado la concurrencia de donantes a los Centros de Donación, ya que los lugares donde habitualmente se efectuaban colectas de sangre, como los centros de estudios, están cerrados, por lo que todo se ha hecho más difícil. Por lo mismo, independiente a ello, mientras se mantenga vigente la citada pandemia, estará a disposición una red de salud público-privada, con puntos de donación habilitados a lo largo y ancho de nuestro país.