Campañas por la salud

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Editorial

Lamentablemente, durante los últimos años (y no nos equivocaríamos en decir décadas), nos hemos ido acostumbrando a ver en diferentes instancias los llamados a ayudar con aportes monetarios para que una familia pueda costear los tratamientos médicos de algún integrante de su núcleo.

Desde hace muchos años, en este mismo medio cumplimos con nuestro compromiso con la comunidad de publicar ese tipo de campañas, algo que hacemos hasta el día de hoy, como una manera de apoyar a la difusión y que el mensaje llegue a la mayor cantidad de personas posible.

Por su parte, las radios también cumplen con ese rol y aportan minutos dentro de su programación para masificar aún más este llamado a apoyar.

Algunos optan por rifas, bingos, completadas, eventos bailables; pero este tipo de actividades han tenido que quedar al margen debido a la crisis sanitaria que estamos viviendo producto de la pandemia del Coronavirus. En algunos casos, los bingos y rifas se hacen de manera virtual.

Las redes sociales se han convertido desde hace un tiempo en plataformas muchos más masivas, que transmiten los llamados pidiendo ayuda incluso traspasando fronteras.

Hace poco fuimos testigos de cómo la comunidad se unió para apoyar al pequeño Augusto, un niño de solo meses de edad, proveniente de la comuna de Teno, quien padece de Atrofia Muscular Espinal, quien necesitaba el medicamento más caro del mundo.

En este caso, en particular, el pequeño ganó la lotería mundial, y no lo decimos como una metáfora, sino que efectivamente ganó una lotería mundial que le permitió acceder al medicamento, cuyo costo es de $1.600 millones.

Por estos días, la campaña que suena en la región es “TodosPorKarina”, una curicana que necesita 30 millones de pesos para operarse, pues tiene cáncer a la columna.

Una vez más, todas las personas que no pueden costear millonarios tratamientos médicos tienen que recurrir a la solidaridad que caracteriza a los chilenos para salir adelante y, si llega a cumplirse el peor de los escenarios, no dejar a sus familias endeudadas.

Si bien la Ley Ricarte Soto ayudó a financiar condiciones específicas de salud, como enfermedades oncológicas, inmunológicas y “raras” o poco frecuentes, eso no ha sido suficiente, pues aún son muchas las enfermedades que no tienen cobertura en el actual sistema de salud.

Sin duda Chile tiene que seguir avanzando en este tema.