Otro golpe a la agricultura

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Esto simplemente es digo de la “Ley de Murphy”, algo así como “si algo malo puede pasar, pasará”.

Hace más de 10 años que estamos viviendo una megasequía, y además de todos los problemas que esto conlleva en el ámbito del consumo humano y lo necesario que es este vital elemento en este tiempo de pandemia, la agricultura es una de las actividades más golpeadas por la falta de agua para el riego, llegándose a perder producciones completas por este motivo.

Y los agricultores, desde los más pequeños a los más grandes, ha mirado hacia el cielo pidiendo que la lluvia los ayude con los diferentes cultivos.

El problema es que lo que han venido pidiendo por años, ahora llegó de golpe y, lo peor de todo, en pleno mes de enero, quedando registrado este sistema frontal como el mayor en la historia de Chile desde que se toman los datos respectivos. 

La lluvia que llegó muy avisada durante el fin de semana en toda la zona central, no solo dejó problemas en San José de Maipo, Farellones, en sectores de la Región de O’Higgins, con los aluviones, que afortunadamente no dejó víctimas fatales; sino que también causó una catástrofe en la agricultura del Maule, siendo los cultivos mas dañados las viníferas y arándanos por partidura de fruta, algunos trigos tardíos que se tienden por la lluvia y hortalizas como tomates y cebollas.

Este rubro, que ya había sido golpeado en el ámbito de las cerezas y las supuestas trazas de Covid encontrada en esta fruta en China, ahora tiene que lidiar con pérdidas millonarias a raíz del sistema frontal que azotó al centro del país en los días recientes. 

Y es que, al parecer, vamos a tener que acostumbrarnos a estos fenómenos climáticos extremos, pues aunque Donald Trump dijera lo contrario, el cambio climático está causando estragos en nuestro medio ambiente, que como consecuencia, deja lluvias torrenciales en verano, calor inusual en invierno, nevazones no vistas en décadas en Madrid, ahora unas tormentas de nieve peligrosas en Estados Unidos y la lista sume y sigue.  

Ahora… ¿qué se puede hacer para prevenir este tipo de situaciones tan catastróficas?

La verdad es que queda mucho por hacer. En la agricultura, comenzar con la masificación del riego tecnificado, para usar cada gota; techar cultivos, construir más embalses y tranques para que el agua no se nos escape al mar. 

Y en el ámbito social, partir con las compañías eléctricas y sanitarias, que de una vez por todas den el ancho, y la gente no pase días sin luz ni agua.