Se sobrepasó en 3.2° Celsius la normal climatológica de 29.7°C.
Los días de calor más crítico fueron entre el 7 y el 9 del mes, en que incluso se declaró “Estado de Emergencia por Altas Temperaturas”.
POR JUAN IGNACIO ORTIZ REYES
FOTO CARLOS ALARCÓN DUARTE
TALCA. Un análisis sobre las olas de calor y eventos cálidos registrados durante febrero realizó Patricio González Colville, del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (CITRA) de la Universidad de Talca.
Al respecto, expresó que el epicentro del calor fueron las regiones del Maule y Ñuble, en donde las temperaturas extremas alcanzaron los 42.2° Celsius en el sector de Santa Sofía en Cauquenes.
En Talca se registraron 38° Celsius, todo lo anterior entre el 7 y el 9 de febrero.
Hubo dos olas de calor: la primera desde el 6 hasta el 9 y la segunda desde el 22 hasta el 27 de febrero.
El agroclimatólogo González Colville dijo que “durante 17 días las temperaturas máximas diarias sobrepasaron los 33°C. El promedio mensual de las temperaturas máximas fue de 32.9°C sobrepasando en 3.2°C la normal climatológica de 29.7°C. Los días de calor más crítico fueron entre el 7 y el 9 del mes, en que incluso se declaró “Estado de Emergencia por Altas Temperaturas”, tanto en Maule como en Ñuble”.
El académico agregó que “otro aspecto importante, de este mes, es que la evaporación diaria alcanzó valores de 90 metros cúbicos por hectáreas, superando la media de 60 metros cúbicos por hectáreas. Todo lo anterior producido por altas presiones, asociadas a dorsales cálidas en altura, que son vientos que descienden, se comprimen y calientan la superficie de la tierra; además de vaguadas costeras que ocasionaron vientos de travesía, cálidos y secos, sumándose a los anteriores factores, generaron extremos de calor fundamentalmente entre Maule y Ñuble”.
CONDICIONES EXTREMAS
También informó que “la humedad relativa del aire, durante la tarde, osciló entre los 34 y 28%. Esta situación climatológica generó un alto riesgo de incendios forestales, por la extrema sequedad y estrés hídrico de los bosques. En el secano de Chillán la temperatura máxima extrema llego a los 41° C el día 9 de febrero”.
Según González Colville, “estas condiciones extremas, que se repetirán con mayor frecuencia durante los veranos que se avecinan, pone de relieve que el cambio climático está sobrepasando la capacidad regional para adaptarse a fenómenos extremos y repentinos, que solo generan daños por la alta vulnerabilidad a que se está expuesta. Se hace necesario que cada comuna cuente, a la brevedad, con planes comunales de adaptación y mitigación. Que estén operativos y financiados en corto plazo. No podemos, como región, enfrentar estos extremos de forma temeraria, frente a un ambiente climático que cada vez se vuelve más agresivo sobre las actividades humanas”.