POR HÉCTOR ORELLANA ABACA / FOTOS PATRICIO ARIAS (RANGERS)
TALCA. Hay clubes que marcan una etapa en la carrera de un futbolista y otros que quedan grabados para siempre en la memoria. Para Marco Plaza Barrios, Rangers pertenece a ese segundo grupo. En 2007 llegó al rojinegro y terminó siendo parte de una campaña inolvidable: el ascenso a Primera División.
Con esfuerzo, regularidad y protagonismo en momentos claves, el volante se ganó rápidamente el cariño de la hinchada y un lugar en un equipo que devolvió la ilusión a toda una ciudad. A casi dos décadas de aquella temporada, junto a Diario la Prensa, recuerda con emoción su paso por Talca, el camarín que construyó ese logro y el vínculo especial que aún mantiene con el club.
Marco, ¿cómo recuerdas tu llegada a Rangers de Talca en 2007 y qué significó para ti vestir esa camiseta?
“Mi llegada a Rangers se da luego de la liguilla de promoción de Lota con Rangers. En ambos encuentros, ida y vuelta, hice muy buenos partidos que finalmente nos dieron el ascenso con Lota, después de más de 20 años sin subir. A Rangers, en cambio, le tocó descender a la Primera B. Yo llego en la segunda fecha a Talca. El inicio del equipo no había sido muy bueno luego de perder con Fernández Vial, y ahí me contactan desde el club. Llegué a dos semanas de iniciado el torneo y para mí significaba algo muy importante, porque Rangers, por historia, es uno de los clubes más importantes del país. Era mi gran salto después de haber jugado en Lota, Iberia en Tercera y Ñublense, donde también había logrado un ascenso. Por eso fue tan importante, porque estuve un año y logramos subir”.
En esa temporada lograron el ascenso a Primera División con Rangers. ¿Cuál crees que fue la clave de ese equipo para conseguir ese objetivo?
“Lo principal de ese año fue el grupo humano, que fue espectacular. Teníamos una mezcla de jugadores de experiencia que habían ganado cosas importantes en el fútbol y, al mismo tiempo, un grupo de jugadores jóvenes de 24 o 25 años que eran muy buenos para jugar.
El grupo humano era increíble y esa fue la clave para el ascenso. Además, tuvimos dos técnicos durante la temporada y muchas veces cuando eso ocurre los grupos se resienten. En nuestro caso pasó lo contrario: nos hicimos más fuertes y eso nos dio la seguridad para conseguir el objetivo”.
¿Qué rol sentías que cumplías dentro del equipo durante la campaña del ascenso?
“Cuando llegué, el entrenador era el profesor Juan Carlos Hernández. Arribé a mitad de semana y recuerdo que había un partido amistoso con Colchagua y me llevó a jugar.
Después me tocó debutar en Talca frente a Copiapó. Entré en el segundo tiempo, íbamos perdiendo y logramos empatar con una asistencia mía y gol de Lucas Palma. Desde ese momento nunca más salí del equipo. Empezamos a ganar muchos partidos, incluso al Temuco de Eduardo Bonvallet con el estadio lleno. Fui titular todo el año y eso siempre da mucha confianza”.
¿Hay algún partido o momento de ese 2007 con Rangers que recuerdes de forma especial?
“Sí, hay un partido muy importante que recuerdo: el del ascenso frente a Curicó, porque era un clásico. Jugamos con el estadio lleno y si ganábamos ascendíamos de manera directa.
Curicó venía complicado con el descenso y se había salvado la fecha anterior. Imagínese lo que habría sido si nosotros subíamos y ellos bajaban, habría sido algo histórico dentro de las estadísticas de un clásico. Ganamos 3-0 y tuve participación en los goles, así que fue un momento muy especial”.
A lo largo de tu carrera jugaste en varios clubes. ¿Qué hizo diferente tu etapa en Rangers?
“Durante mi carrera defendí a 13 equipos entre Primera División, Primera B y Tercera División. Logré cinco ascensos, tanto a Primera como a Primera B, lo cual me enorgullece mucho. Hay jugadores que durante toda su carrera no tienen esa suerte y yo pude hacerlo cinco veces con distintos equipos. Sin duda Rangers tiene un significado especial porque fue uno de los mejores rendimientos de mi carrera. Jugar de principio a fin y hacer una campaña espectacular, tanto a nivel grupal como personal, me ayudó mucho a consolidarme en el fútbol. Después de eso se me hizo más fácil encontrar equipo, siempre me llamaban de distintos clubes. Mi deseo era quedarme en Primera División con Rangers, pero el técnico Óscar del Solar optó por un volante argentino. No seguí, pero tampoco fue algo complicado porque ya tenía club”.
Hoy tu hermano Diego también está vinculado a Rangers de Talca. ¿Qué sientes al ver que continúa ligado al mismo club donde tú viviste momentos importantes?
“Diego llega de una manera parecida a la mía, ya iniciado el torneo, aunque en condiciones distintas porque el fútbol hoy está más cambiado. Él tiene una situación más estable, con un contrato largo en Coquimbo y ahora está a préstamo. Me pone muy contento porque llega a un club importante y a una ciudad donde la gente es muy futbolera. Si bien no han tenido un buen arranque, en cada partido hay cerca de cinco mil personas en el estadio. Eso refleja lo que es ser hincha de Rangers: en Talca se nota mucho que la gente quiere a su equipo”.
Después de retirarte en 2016, mirando hacia atrás, ¿qué lugar ocupa Rangers dentro de tu carrera futbolística?
“Me retiré hace nueve años y tuve la oportunidad de estudiar. Hoy soy técnico profesional. Sigo ligado al fútbol por mis hermanos Diego y Matías, así que no fue tan terrible volver al mundo real, porque el fútbol es como una burbuja. Si tengo que recordar mi paso por Rangers, diría que fue uno de los mejores. Fueron diez meses en una ciudad muy linda, donde siempre estuvimos en el primer o segundo lugar. Guardo muy buenos recuerdos de Talca. Conocí gente muy bonita y llegué a vivir con una familia que me recibió muy bien. Fue un paso hermoso; me habría gustado quedarme más años, pero el fútbol a veces es ingrato”.
¿Qué mensaje le darías a los hinchas de Rangers sobre lo que significa luchar por un ascenso como el de 2007?
“Les pediría que sigan apoyando siempre al equipo. Hace varios años que no se da la posibilidad de subir, pero lo importante es tener paciencia. Tienen un estadio hermoso. Confíen en que el equipo en algún momento va a levantar y subir al lugar que merece. También es importante recordar que los planteles que triunfan muchas veces se caracterizan por ser grandes grupos humanos”.
¿Qué enseñanza de vida te dejó el fútbol?
“Un estilo de vida. El fútbol se volvió lo principal para mí desde los 11 años, cuando entré a las inferiores de Everton, hasta que me retiré a los 35. Aunque es un juego, para mí fue la vida misma y marcó también a mi familia durante muchos años. Me enseñó a ser agradecido y por eso valoro mucho que hoy todavía se acuerden de mí, especialmente en ciudades como; Chillán, Viña del Mar y Talca”.
¿A qué te dedicas hoy?
“Vivo en Casablanca, donde nací, con mi familia. Estoy a cargo del fútbol comunal a través del municipio y también participo en otros proyectos deportivos. Paso por una buena etapa laboral: soy técnico profesional, me titulé en INAF en 2021 y también trabajo para una agencia de representación que es una de las más importantes de Chile, así que voy mucho a los estadios”.
El tiempo ha pasado, pero para Marco Antonio Plaza el recuerdo de Rangers de Talca sigue intacto. Aquella temporada de 2007 no solo significó un ascenso deportivo, sino también el nacimiento de un vínculo profundo con una ciudad, una hinchada y un club que lo abrazó con un cariño que el paso de los años no ha logrado borrar.
Hoy, desde Casablanca y aún ligado al fútbol desde otros roles, mira hacia atrás con emoción y gratitud. Talca, su gente y la camiseta rojinegra ocupan un lugar imborrable en su historia personal.



