Los veranos en que Gustavo Cerati era un vecino más de Vichuquén

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  • Algunos también lo topamos caminando por la costanera de Iloca, comprando papayas en Lipimávida o degustando mariscos en Duao.
  • Cuando venían desde Santiago por tierra, paraban a comprar sandías, melones y tomates en Palquibudi.

Por Juan Ignacio Ortiz Reyes

Producción Fotográfica Carlos Alarcón Duarte

VICHUQUÉN. Desde que Gustavo Cerati llegó a Chile para vivir en Santiago -año 1993- con Cecilia Amenabar se le vio muy cómodo.

Quien escribe esta nota fui testigo de cuando el vocalista de Soda Stereo la iba a buscar a la Universidad de Artes y Ciencias de las Comunicaciones (Uniacc) en la comuna de Providencia. Yo estudiaba periodismo allí y ella Comunicación Audiovisual. Junto a muchos, éramos testigos de cuando el autor de “La Ciudad de la Furia” llegaba caminando por Avenida Salvador hasta casi la esquina con calle Los Jesuitas y ahí estaba ella, esperándolo.

Se tomaban de la mano y se iban caminando por Avenida Salvador rumbo a Providencia para tomar el Metro en la Estación Salvador.

Ello lo hacían a menudo y a Cerati no le incomodaba cuando algunos fanáticos lo detenían en la calle para pedirle algún autógrafo. 

ILOCA

Pasaron los años y en el verano de 1995 los volví a encontrar. Esta vez yo trabajando para Radio San José de Buena Vista de Curicó y él con Cecilia Amenabar caminando por la costanera de Iloca.

Nosotros estábamos en plena transmisión y el tema “Ella uso mi cabeza como un revólver” sonaba en todas las radios. En plena entrevista no se me ocurrió nada mejor que preguntarle por el éxito de un tema que hablaba del desamor de la animadora argentina Deborah del Corral por el baterista de Soda Stereo.

Su noviazgo con Alberti la llevó al estrellato a Del Corral, por lo que ese mismo año 95 llegó a conducir el exitoso programa televisivo El Rayo, que en Chile tuvo un símil protagonizado precisamente por Cecilia Amenabar en TVN y se llamó “Revólver”.

En su respuesta, a mi “inoportuna” pregunta, Cerati nunca se sintió incómodo y Amenabar
-bajo unas gafas oscuras- lo miraba atentamente.

Las paradojas de la vida, a los pocos años Gustavo terminó separado de Cecilia y entre 2002 y 2005 se emparejó con Deborah del Corral, la misma que uso la cabeza de su amigo baterista Charly Alberti, como un revólver.

Posteriormente, años después lo topé un par de veces en otras zonas cercanas.

En Lipimávida -de donde le fascinaban las papayas- y en Duao, comprando mariscos, pero su hábitat veraniego era Vichuquén.

De ahí “bajaba” a las playas de Iloca o se refrescaba en las gélidas aguas de Llico. La Región del Maule estaba por lejos entre sus preferencias veraniegas.

Cuando se trasladaban en vehículo desde Las Condes, en Santiago, hasta la Provincia de Curicó, pasaban a comprar sandías, tomates y melones a Palquibudi. Aún hay vecinos que allí lo recuerdan.

No le gustaba el camino por La Higuera, desde Hualañé a Vichuquén, por eso muchas veces volaban en una avioneta desde Tobalaba al aeródromo El Álamo.

Volví a ver a Cerati en la despedida de Soda Stereo en septiembre de 1997 en el Estadio Nacional, donde al decir la frase: “Ustedes saben muy bien que esta también es mi casa”, me recordé Providencia, Vichuquén, Iloca y otros lugares.

LA BRUJA DEL LAGO

Pero lo que nunca creí fuera verdad era como un mito en Aquelarre y Vichuquén.

Meses después de la despedida de Soda Stereo, en el verano de 1998, Gustavo Cerati llamó a la Municipalidad de Vichuquén para sostener una cita con el alcalde Lautaro Calquín y ofrecerse para actuar gratis en la “Fiesta de la Bruja del Lago”.

El encuentro nunca se concretó y hace poco, la secretaria del edil, Eugenia Rivera, lo reconoce. En una publicación del diario La Tercera, Eugenia dijo: “Me impactó su vozarrón; nunca más he oído a alguien hablar así y con tanta seguridad”.

El edil no sabía quien era Cerati, como muchos vecinos de Vichuquén, ya que el argentino paseaba como uno más.

Desde que se casó con Cecilia Amenabar Granella, Gustavo Cerati pasaba gran parte de los veranos en Vichuquén.

Allí en el hermoso paraje maulino, los Granella poseen una cómoda casa de dos pisos en el sector de La Quesería.

Al vocalista de Soda Stereo le gustaba la sencillez de la gente de la zona, los maravillosos paisajes. Muchos lo veían trotar camino a Llico y otros tantos se lo topaban en el Supermercado de Ramiro Muñoz, hasta donde llegaba a hacer algunas compras como bebidas, pan y jamón.

La paz que irradiaba la naturaleza bajo las estrellas del lago eran su cable a tierra. Esa casa de los Granella era el refugio cuando se sentían muy asediados.

Le encantaba ir al pueblo caminando y que nadie se le acercara desesperados como los fans que lo abordaban en Buenos Aires o en las grandes capitales de Latinoamérica.

Los primeros pasos de su hijo Benito los dio precisamente en las polvorientas calles Vichuquén y hay fotos con su entonces pequeñita Lisa a orillas del lago.

Donde los Granella compartía mucho con los primos de Cecilia Amenabar, algunos de los cuales se venían al lago los dos meses de vacaciones. La misma cantante de “Te llevo para que me lleves” reconoció en una publicación que “él se sumaba como uno más de todos en mi familia y eso lo hizo bajar un cambio muchas veces”.

Los mismos comerciantes que este verano la han pasado muy mal por el cierre del lago recuerdan que Gustavo Cerati era muy cercano, conversador, respetuoso, que caminaba relajado y que le gustaba andar en bicicleta.

Otros lo vieron a orillas del lago con una guitarra de madera componiendo. Posteriormente se tiraba un piquero y seguía en lo suyo.

En la misma publicación reciente del diario La Tercera, uno de sus mejores amigos el arquitecto y músico Christian Powditch recordó los viajes a Vichuquén: “Gustavo se sentía como en el patio de su casa. Allí salía el Gustavo cotidiano con quien podías ir al pueblo a comprar bebidas, pintura o alambre púa para hacer algún arreglo en la casa. Gus era cero divo y en Vichuquén eso se acentuó más, aunque nunca dejaba de hacer música”.

Años después el músico chileno formó con Cerati la banda Plan V.

LAGO EN EL CIELO

Y al ser consultados por qué temas de Cerati o de Soda Stereo habrán nacido a orillas del lago, el mismo Powditch recuerda: “En Vichuquén los primos de Cecilia tenían instrumentos: un bajo, una batería, guitarras, algún teclado. Lo vi llevar hasta su famosa MPC con la que Gustavo sampleaba y grababa fragmentos que aparecían en las sesiones. Entre tanto descanso, obviamente terminábamos tocando cualquier cosa, y Gus, cuando alguna idea le parecía interesante, la registraba. Anda tú a saber a dónde fueron a parar esos fragmentos, pero sin duda en Bocanada o Siempre es hoy hay algo de esas sesiones jam en la casa de Vichuquén”.

Es sobrecogedor leer en biografías de Cerati escritas por autores argentinos que algunas ideas de Amor Amarillo (1993) y Sueño Stereo (1995) también nacieron en Vichuquén. Los biógrafos del vocalista de Soda Stereo aseguran que canciones como Lisa o Crema de estrellas parecen pintadas para ese paisaje. Años después, Lago en el cielo (Ahí vamos, 2005) se interpretó como un guiño directo al lugar. “Lago en el cielo es un lugar donde siempre quiero estar, con esa calma”, le manifestó el músico a los medios durante esa misma gira.

A fines de los 90, Cerati se separó de Cecilia Amenabar, pero siguió viniendo a Vichuquén, especialmente para pasar vacaciones con Lisa y Benito.

Y en una de esas, en el verano de 2002, la leyenda narra que a uno de los niños del sector le habían regalado una guitarra Stratocaster de la marca Santana, además de un pequeño amplificador. Sabiendo que tenían a Cerati de vecino, lo fueron a encarar para un mini recital. Así sonaron De música ligera en una versión más lenta, Té para tresEntre caníbales y Juego de seducción con un toque más dream pop. Benito de 9 años observaba.

Christian Powditch recuerda el último nexo de Cerati con el Maule: “En 2010 estuvo muy preocupado por Chile y Vichuquén tras el terremoto del 27 de febrero. Fue uno de los organizadores del festival Argentina abraza a Chile y el primer artista en enviar un saludo a nuestro país, poniéndose a disposición para ayudar. Estaba muy preocupado por Vichuquén, Llico y ayudó de manera privada a la localidad”.