Hay productos que aparecen silenciosamente y, de pronto, están en todas partes. Eso es exactamente lo que ocurrió con Franui, las frambuesas bañadas en doble capa de chocolate que hoy se han convertido en uno de los snacks más comentados en redes sociales y vitrinas de supermercados en Chile.
Lo que comenzó como una propuesta gourmet ligada a la Patagonia rápidamente cruzó fronteras. Su combinación de fruta ácida y chocolate crujiente logró algo difícil, instalarse tanto en el mundo foodie como en el consumo cotidiano. Y lo hizo con una fórmula simple, pero muy efectiva.
¿Qué los hace tan atractivos?
Primero, la textura. Franui mezcla frambuesas seleccionadas con una doble capa de chocolate, generalmente amargo y de leche, que genera contraste entre frío, crocante y frescura. Ese quiebre al morder se volvió parte del ritual que muchos comparten en redes.
Además, el formato ayuda. Vienen en cajas prácticas, listas para mantener en el freezer y consumir directamente como postre helado. No requieren preparación ni montaje, abrir, servir y listo.
De snack a tendencia lifestyle
Más allá del sabor, Franui encajó perfecto en una generación que busca snacks “instagrameables”, pero también con ingredientes reconocibles. La presencia de fruta real y la etiqueta gluten-free suman puntos frente a opciones más alto procesadas.
Asimismo, su estética, color intenso de la frambuesa, contraste con el chocolate y formato pequeño, los convirtió en protagonistas de reels, reseñas y rankings de “antojos imperdibles”.
Gourmet accesible
Otro factor clave es que, aunque tiene imagen premium, se encuentra en supermercados y tiendas online, lo que lo vuelve accesible. No es un postre exclusivo de chocolatería artesanal, sino un producto que se puede incorporar al carrito semanal.
Además, ofrece dos versiones populares, chocolate de leche para quienes prefieren algo más dulce, y chocolate amargo para quienes buscan mayor intensidad y contraste con la acidez natural de la fruta.
¿Moda pasajera o nuevo clásico?
Si bien muchas tendencias alimentarias duran poco, Franui parece haber consolidado un espacio propio. Su formato práctico, su perfil de sabor equilibrado y su identidad patagónica le dan una base más sólida que una simple viralización momentánea.
En un escenario donde el consumidor busca darse gustos pequeños pero bien elegidos, este tipo de snack responde perfecto, indulgente, visualmente atractivo y fácil de compartir.
Porque a veces lo novedoso no está en reinventar todo, sino en tomar algo simple, como una frambuesa con chocolate, y hacerlo memorable.



