POR HÉCTOR ORELLANA ABACA
Pidió a la comunidad informarse antes de acudir a balnearios naturales y adoptar conductas responsables, priorizando siempre la seguridad personal y familiar.
TALCA. Con el aumento de las temperaturas y la masiva concurrencia de familias a ríos y balnearios naturales durante el verano, el Servicio de Salud Maule reforzó el llamado a extremar las medidas de prevención frente a los accidentes por inmersión, emergencias que cada temporada movilizan a los equipos de rescate.
Desde la red de urgencia se advierte que los ríos presentan riesgos mayores a los que comúnmente percibe la comunidad, incluso en sectores tradicionalmente considerados seguros. Así lo explicó Sara Leal Sánchez, encargada de Calidad y Formación Continua del SAMU Maule, quien señaló que, a diferencia del mar, los ríos son entornos dinámicos y cambiantes. “El caudal puede aumentar o disminuir por deshielos, lluvias en cordillera o aperturas de compuertas, incluso en días soleados, lo que modifica constantemente las condiciones de seguridad”, indicó.
Detalló que estos cambios generan corrientes subterráneas, remolinos, pozones profundos y desniveles bruscos que no siempre son visibles desde la superficie. A ello se suma la baja temperatura del agua, capaz de provocar calambres o shock térmico. “Muchos sectores tradicionales ya no son seguros, porque el fondo del río se modifica año a año. En ríos, lo que ayer fue seguro, hoy puede no serlo”, advirtió.
SUPERVISIÓN ACTIVA Y PERMANENTE
En el caso de menores de edad, uno de los principales factores de riesgo es la supervisión pasiva por parte de los mayores. “El adulto está presente, pero no atento: conversando, usando el celular o confiando en que el niño sabe nadar. En ríos, bastan segundos para que sea arrastrado por la corriente”, explicó Sara Leal Sánchez.
Entre los errores más frecuentes se encuentra permitir que menores se bañen sin un adulto dentro del agua o a distancia inmediata, creer que flotadores o cámaras reemplazan la vigilancia y perder el control en grupos numerosos. Por ello, la recomendación es mantener una supervisión activa, permanente y exclusiva, siempre a distancia no mayor a un brazo.
¿QUÉ HACER ANTE UNA EMERGENCIA EN UN RÍO?
Ante una situación de riesgo, el llamado es a avisar de inmediato a los números de emergencia 131, 133 o 132, entregando una ubicación lo más clara posible. Mientras llega la ayuda especializada, se debe mantener contacto visual con la persona afectada y no perderla de vista. El rescate debe intentarse solo desde tierra, utilizando elementos de alcance como cuerdas, palos o ropa extendida. Si la persona logra salir del agua, es fundamental abrigarla y vigilar su respiración. “No se debe lanzarse al agua sin entrenamiento, porque quien intenta ayudar puede convertirse en una segunda víctima”, enfatizó la profesional




