
Lamentablemente, Curicó no entregó el reconocimiento que se merecía este personaje, para quien habíamos pedido un homenaje municipal, que no alcanzó a convertirse en realidad.
POR HUGO REY ACOSTA
CURICÓ. Aun cuando sabíamos que su partida podría producirse en cualquier momento, la noticia del fallecimiento del cantante Luis Alberto Martínez (30 de julio de 1931 / 7 de enero de 2026), causó gran impacto en quienes tuvimos la oportunidad de promocionar en la radio sus discos, en los años 60 y 70, además de conocerlo en persona. Lamentablemente Curicó no entregó el reconocimiento que se merecía este personaje, nacido en esta tierra, para quien habíamos pedido un homenaje municipal, que no alcanzó a convertirse en realidad.
El 2014, gracias a una invitación del programa “Recuerdos y Emociones” del comunicador social Luis Figueroa Bravo, tuve la oportunidad de entrevistarlo y conocer muchos antecedentes inéditos de su vida. En esa oportunidad nos encontramos con Luis Alberto Martínez, en su camarín del gimnasio Abraham Milad, momentos antes de actuar para una gran cantidad de fans que le fueron a ver en una noche de recuerdos. Ahí se estaba preparando para subir al escenario con su guitarra a cuestas. Pese a sus 83 años entonces se notaba fuerte y confiado en seguir cosechando éxitos por un buen tiempo más.
AMPLIO REPERTORIO
“Flores para mi Madre”, “Boda Gris”, “Hoy se Casa”, “Lágrimas de Hombre”, “Vestida de Novia”, “Nuestro Juramento”, “Amigo de Qué” y otras canciones son parte de un amplio repertorio que hizo famoso este cantante en Chile y Latinoamérica, y que junto a Palmenia Pizarro y Ramón Aguilera son considerados como las grandes figuras del cancionero “cebolla” y romántico de Chile.
Recuerdo momentos de vida en los años 60, noches de amistad y recuerdos de los curicanos, acompañados de los wurlitzer del Café Colombia, Fuente de Soda Millaray, la Quinta Chile Sport y La Guindalera, donde no podían faltar las canciones del chileno Luis Alberto Martínez y del peruano Lucho Barrios. Ahí sonaban las melancólicas melodías con temas dramáticas que lloraban el amor perdido.
CURICANO
“Me siento feliz de haber nacido en esta tierra curicana, a pesar de que tuve que migrar muy pequeño al norte dado que mi padre, que era militar, fue trasladado a Antofagasta. Allí me crie, fui telegrafista y jefe de estación, fui ferroviario y estuve en la cordillera en diversos y duros empleos, que me dejaron una gran experiencia de vida, que volqué en el sentimiento que puse en tantas canciones”, me señaló en esa ocasión.
Nos contó que en sus años de juventud, mientras trabajaba en la estación Ollagüe, en el norte, aprovechaba los momentos libres para cantar y componer canciones junto a su inseparable guitarra, instrumento que le acompañó toda la vida. Decía que comenzó cantando en bares y cuando se dio cuenta que podría tener un futuro en tal ámbito, decidió partir a Santiago, donde comenzó a cantar en público en algunos bares nocturnos y por el día lavaba platos en una fuente de soda de calle Santa Rosa.
Apoyado por el productor Luciano Galleguillos, llegó a EMI, donde grabó su primer single con las canciones “Amigo de Qué” y “Cancioncita Viajera”, que resultó un gran éxito y la puerta para otra serie de grabaciones que le llevaron luego a recorrer Chile. En 1972 se traslada a Bolivia buscando nuevos horizontes artísticos para volver a Chile en los ochenta y radicarse en Valparaíso.
MEMORIA COLECTIVA
En esa oportunidad en el gimnasio curicano nos comentaba que, a sus 83 años, gracias a Dios aún le quedaba voz para seguir actuando, pese a que había estado muy enfermo. De hecho, tuvo que ser operado de cáncer al colon, pero que se repuso muy bien. El artista llevaba entonces en el canto 60 años y no dejó de producir canciones aun cuando las más exitosas siguieron siendo las que lo dieron a conocer en Chile y países de habla hispana. El cantante celebró en Santiago hace un tiempo atrás sus 60 años de canto en el Teatro Municipal y lo hizo con un público numeroso y entusiasta. “Me recibieron con tanto cariño y amor, que me produjo gran emoción, más aún cuando muchos se asombraban que llevara tantos años sobre los escenarios cantando. Por eso cuando me invitaron a cantar en Curicó no dudé en aceptar y tener un reencuentro con la tierra que me vio nacer”, señaló el 2014 cuando lo entrevistamos.
Sus canciones siguen vigentes en las radios y en los corazones de miles de chilenos, le mencionamos, a lo que nos respondió que ello se debía a que, pase lo que pase, el mundo sigue contando con gente romántica, que sueña con un amor verdadero. “Seguir vigente es lo mejor que me puede pasar y eso es lo más importante para mí”, terminó señalando.
Debemos decir que Valparaíso, la tierra porteña que lo acogió como hijo adoptivo, lo homenajeó en diversas oportunidades, quedando solo Curicó, la tierra que lo vio nacer, sin reconocerle el mensaje romántico que dejó grabado en miles de chilenos y latinoamericanos, que lo recuerdan con emoción y cariño.



