“No tenemos ninguna medida de mitigación frente a un invierno que se viene duro”

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“Las promesas del gobierno tras el 2023 se han demorado. Es cierto que las políticas de desarrollo son a largo plazo, pero la urgencia de nuestra gente es inmediata”, manifestó muy preocupado el alcalde Claudio Reyes Fuenzalida.

En una conversación franca, la máxima autoridad comunal detalla el estado actual de los grandes proyectos de la zona, como el nuevo hospital de 33 mil millones de pesos, la crisis económica tras el cierre de la planta Licancel y la incertidumbre climática.

Por Juan Ignacio Ortiz Reyes
Fotos Fernando Cordero Acuña

LICANTÉN.  La comuna más costera de la Provincia de Curicó atraviesa un momento de definiciones críticas. Entre la esperanza de la inversión pública y la fragilidad que dejó el paso de la naturaleza en 2023, su alcalde, Claudio Reyes Fuenzalida, no elude los temas complejos. En un contexto donde la economía local ha sido golpeada por el cese de operaciones industriales de la Licancel y la amenaza de nuevas inundaciones sigue latente, el edil proyecta una comuna que debe ser mirada como un eje estratégico para el Maule.

– Alcalde, usted ha mencionado que el principal proyecto para Licantén es la construcción del nuevo hospital. ¿En qué etapa real se encuentra esta obra tan esperada?

“Es, sin duda, el proyecto más relevante de nuestra gestión. Estamos en un punto clave: el proceso ingresó a la Contraloría el pasado 30 de diciembre para la toma de razón de la entrega a la empresa constructora. No se trata solo de la asignación de recursos, sino del paso administrativo final para que la empresa pueda instalarse. Una vez que salga de Contraloría, comienza la construcción. Estamos hablando de una inversión de 33.900 millones de pesos, con un plazo de ejecución inicial de 900 días”.

– ¿Qué impacto espera que tenga esta construcción en la economía local, considerando el complejo escenario actual?

“El impacto será sumamente importante. En una comuna que ha estado decaída, una obra de esta envergadura genera circulación de dinero, mayor economía y flujo de personas. Pero más allá de los ladrillos, lo que buscamos es un salto de calidad. Pasaremos de un hospital modular de 1.700 metros cuadrados a una estructura de sobre los 4.000 metros cuadrados. Es un cambio de envergadura total para nuestra gente”.

– Una infraestructura más grande requiere más especialistas. ¿Está Licantén preparada para dotar ese hospital de profesionales capacitados?

“Ese es precisamente el desafío que vamos a plantear. Yo no hablo de gobiernos de turno, hablo del Estado de Chile porque estas son políticas de Estado. Como el hospital va a crecer, tenemos que ser capaces de exigirle a la autoridad que dote al recinto de la estructura y los profesionales necesarios. Mi visión es que este hospital debe quitarle carga al hospital de Curicó. Actualmente, mucha gente viaja todos los días a Curicó o incluso a Talca para atenderse”.

– ¿Cuál es su propuesta concreta para cambiar la jerarquía de salud en la zona?

“Tenemos comunas como Vichuquén, Hualañé y Curepto que están muy cerca de nosotros, a menos de 20 kilómetros. Mi desafío es convencer a las autoridades de que este hospital, que será el “Hospital del Mataquito”, tenga un mayor grado de complejidad. ¿Por qué no pensar en cirugías menores o en tener un escáner para exámenes de alta envergadura?. Si logramos eso, los habitantes de la zona costera no tendrían que esperar días en Curicó por un examen. Seríamos capaces de dar una atención distinta y mucho más eficiente.

VULNERABILIDAD CLIMÁTICA

– Alcalde, pasando a un tema más urgente. Estamos bajo la amenaza del cambio climático. ¿Está Licantén preparada para enfrentar un invierno duro?

“No, no está preparado. Lo digo con total honestidad: creo que un invierno duro va a ser incluso más difícil de lo que ya ha sido”.

– Es una declaración fuerte. ¿Me está diciendo que, comparado con lo vivido en 2023, no hay mejores medidas de mitigación?

“Al contrario, no tenemos ninguna medida de mitigación hoy. Las promesas del gobierno tras el 2023 se han demorado. Es cierto que las políticas de desarrollo son a largo plazo, pero la urgencia de nuestra gente es inmediata”.

– ¿En qué se ha avanzado entonces en materia de prevención?

“Se están realizando estudios. La Dirección de Obras Hidráulicas (DOH) y universidades están por entregar un estudio de la cuenca del río Mataquito. La Dirección General de Aguas (DGA) nos entregó la semana pasada mapas de riesgo donde se identifica dónde se debe construir y de dónde tiene que salir la gente. Hoy ya sabemos que, si el río sube, debemos estar al menos a la altura de la esquina municipal. Además, el MOP y la DGA están sumando estudios sobre las altas mareas y cómo influyen en las inundaciones tanto de Licantén como de Curepto y otras comunas”.

– ¿Existe algún proyecto concreto de infraestructura para frenar el agua?

“Estamos trabajando en el diseño de un parque fluvial como medida de mitigación. Los diseños son lentos, pero en ello estamos involucrados el municipio, la delegación y el MOP. Próximamente viene la ministra (Javiera) Toro (Desarrollo Social), encargada de la reconstrucción, y hablaremos seriamente del hospital y del parque fluvial. Es un trabajo caro y de largo plazo, pero ya se ha empezado”.

EL GOLPE DEL CIERRE DE LICANCEL

– Mencionó que la comuna está “decaída”. ¿Cuánto afectó el cierre de la planta Licancel a la comunidad?

“El cierre de Licancel fue un golpe más duro que la propia inundación. Las cosas materiales que se pierden en una inundación se recuperan, pero el empleo es el sustento de las familias. Tuvimos 400 empleos directos perdidos y cerca de mil indirectos. Bajó el comercio y bajó todo. Actualmente, la empresa más grande de la comuna somos nosotros: los servicios municipales de salud y educación, donde empleamos a cerca de 600 personas”.

– ¿Se ha notado este impacto en la temporada turística actual?

“A fines de 2025 se empezó a notar, pero este año 2026 ha sido brutal ver cómo la gente viene con menos recursos”.

– A propósito de turismo, ¿les ha afectado la situación ambiental del Lago Vichuquén?

“No creo que nos afecte negativamente. Al contrario, nosotros hemos proyectado playas limpias y bonitas. Lo que sucede es que, como hoy no tienen el lago para navegar o recorrer debido a la contaminación, esos turistas salen a recorrer nuestros pueblos aledaños y eso ha aumentado el flujo de gente en Licantén. Actualmente, los fines de semana tenemos sobre 30.000 personas en la comuna, cuando nosotros somos apenas 6.500 habitantes.

INCLUSIÓN Y CULTURA

– Con ese flujo de personas, ¿cuál es la apuesta de su administración para este verano?

“Estamos trabajando fuertemente en turismo, deporte y cultura, áreas de las que antes se hablaba mucho pero se hacía poco. Pero nuestro sello es la inclusión real. Por ejemplo, tenemos playas inclusivas con sillas de ruedas todoterreno y monitores municipales que ayudan a niños o personas con dificultad para caminar a entrar al mar y disfrutar. Eso es hacer inclusión, no solo decirla”.

– Finalmente, alcalde, ¿qué actividades vienen para el mes de febrero?

“Ya está todo programado. Tenemos actividades los días 13 y 14 de febrero aquí en Licantén. Contaremos con artistas que han estado en el Festival del Huaso de Olmué y otros que irán a Viña. Estamos haciendo el lanzamiento en la zona costa para que todos vengan a visitarnos. Además, esperamos la visita del Presidente (Gabriel) Boric en febrero para lo que entendemos será la puesta de la primera piedra del hospital”.