Reconocen complejo escenario por caudal del río Lontué

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Según Diego Castro, la disponibilidad de aguas provenientes de glaciares permitiría que, en marzo próximo, el caudal del río Lontué alcance un promedio de 16 metros cúbicos por segundo.

Datos. Teniendo en cuenta que el caudal de operación promedio es de 45 metros cúbicos por segundo, el secretario ejecutivo de la Junta de Vigilancia del río Lontué, Diego Castro, indicó que para marzo próximo, se espera que dicho caudal alcance un promedio de 16 metros cúbicos por segundo.

CURICÓ. El secretario ejecutivo de la Junta de Vigilancia del río Lontué, Diego Castro, se refirió al complejo escenario que se prevé para los agricultores que utilizan el agua de dicho afluente para sus respectivos cultivos. Teniendo en cuenta que el caudal de operación promedio del río Lontué es de 45 metros cúbicos por segundo, para el término de este año se espera un caudal de 35 metros cúbicos por segundo. Se trata de un escenario para comenzar el 2022, ya que aún resta enero, febrero y marzo, que es precisamente la época donde los agricultores “más agua le piden al río”, cuando es justamente donde menos tiene. Según los datos y antecedentes obtenidos, Castro recalcó que el actual escenario se asemeja bastante a lo que ocurrió durante el 2019 e incluso durante el 2020, aunque para el caso del 2020, una lluvia que hubo en el mes de enero, de 100 milímetros, permitió, por decirlo de una forma “salvar” la temporada. “Estamos muy complicados en este momento y vamos a estarlo más”, dijo Diego Castro a VLN Radio. Según el cruce de datos, como en este momento en la zona cordillerana no hay nieve cuyo derretimiento aporta al caudal del citado río, la disponibilidad de aguas provenientes de glaciares permitiría que, en marzo próximo, el caudal alcance un promedio de 16 metros cúbicos por segundo. 

EMBALSES
Independiente a las medidas de mitigación que desde la citada Junta de Vigilancia se han tomado para “hacer rendir” de mejor manera el recurso que se dispone, Castro nuevamente recalcó la necesidad de que, a corto plazo, se pueda dar curso a la construcción de embalses, que permitan asegurar agua en tiempos de sequía. De lo contrario, simplemente la respectiva zona debería comenzar a olvidarse de seguir impulsando actividades agrícolas. “Si no hacemos de aquí a unos 10 o 20 años más, va a cambiar la condición de Curicó. Curicó va a dejar de ser un valle eminentemente agrícola y tendrá que buscar otras alternativas”.