Advierten negativas consecuencias en cultivos ante nueva “ola de calor”

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Patricio González pronosticó que, “entre enero y febrero no es descartable que haya temperaturas cercanas a los 39 ó 40 grados Celsius” en la zona central del país.

Académico Patricio González. Hortalizas y frutales podrían sufrir golpes de sol, además de aumentar la necesidad de agua para riego.

TALCA. Negativas consecuencias en los cultivos de hortalizas y frutales que se producen en la zona central del país, podría generar la “ola de calor” que por estos días se presenta en las regiones de Valparaíso, Metropolitana, O`Higgins, Maule y Ñuble. 

Al respecto, el académico del Centro de Investigación y Transferencia en Riego y Agroclimatología (Citra) de la Universidad de Talca, Patricio González, indicó que diversos cultivos podrían sufrir “golpes de sol en los frutos que están madurando, lo que los deja fuera del mercado”.

Por otra parte, existe un incremento en la necesidad de agua para riego. “Se produce un alto estrés hídrico debido a las altas temperaturas que evaporan entre 60 a 70 metros cúbicos de agua por hectárea, lo que hace que el agricultor tenga que regar con más frecuencia durante esta megasequía, en la que el recurso hídrico es bastante escaso”, explicó el especialista.

CAMBIO CLIMÁTICO

El agroclimatólogo expresó que este fenómeno correspondería a una consecuencia directa del calentamiento global que afecta al planeta. “Estas altas temperaturas, tanto olas de calor como eventos cálidos, se han ido duplicando desde el año 2000 en adelante, producto del cambio climático”, dijo.

Dicha situación hace que se acorten las estaciones intermedias, por lo que el verano empieza más temprano, en el mes de noviembre o incluso a finales de octubre, y se extiende hasta fines de marzo.   

Durante este período estival, el académico pronosticó que, “entre enero y febrero no es descartable que haya temperaturas cercanas a los 39 ó 40 grados Celsius” en la zona central.

INCENDIOS FORESTALES

González advirtió que estas olas de calor afectan también al ecosistema, ya que “se producen ambientes totalmente propicios para la generación y propagación de incendios forestales”.

“Además de las altas temperaturas y la baja humedad, desde octubre en adelante el viento sur va a ser una constante, lo cual obviamente favorece el ambiente para incendios forestales, por lo que hay que tener los cuidados respectivos”, añadió.