Elecciones ad portas

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Editorial

Aunque la crisis sanitaria sigue ocupando el primerísimo lugar en la agenda noticiosa del país, en los próximos días se irá marcando el natural y creciente interés por la jornada electoral el próximo domingo 13.

Y al tenor de los recientes acontecimientos políticos el panorama se comienza a mostrar expectante.

Veamos, por ejemplo, algunos detalles significativos: en las pasadas elecciones del 15 y 16 de mayo se dio una preocupante estadística: seis de cada diez chilenos habilitados no asistieron a sufragar. Por lo mismo, la inquietud se presentó en los diversos partidos políticos, de cara a un año que aún vivirá varias votaciones como son, sucesivamente: segunda vuelta de gobernadores regionales, primarias presidenciales y elecciones presidenciales.

Debido a esto, surgió la idea de retornar al sufragio electoral obligatorio y, de hecho, el pasado miércoles 26 de mayo, la Sala de la Cámara de Diputados y Diputadas aprobó la nueva reforma constitucional que busca reponer la obligatoriedad del sufragio y así revertir la baja participación de la gente en las últimas elecciones.

La votación en la Cámara Baja fue así: 107 a favor, 16 en contra y 23 abstenciones.

Según se informó, en un principio esta reforma sí tendrá ciertas excepciones, entre ellas, los mayores de 75 años; personas en situación de discapacidad; chilenos que residan en el extranjero; los extranjeros que vivan en Chile y, además, la reforma no aplicará para las elecciones primarias.

Ahora, el texto retorna a la Comisión de Gobierno Interior para el debate en particular de algunas de las indicaciones presentada.

Como se recordará, tras la elección presidencial de 2009-2010, los diversos partidos políticos comenzaron a discutir distintas ideas para fomentar la participación electoral de los más de cuatro millones de chilenos que, cumpliendo con los requisitos para sufragar, no se habían inscrito en los registros electorales.

La baja participación de los chilenos en la vida política -especialmente de los sectores más jóvenes de la población- fue la motivación que impulsó al actual Gobierno a cambiar el entonces sistema de inscripción voluntaria y voto obligatorio, por el sistema de inscripción automática y voto voluntario.

Veremos qué pasará en lo que resta del año, pero no debiera olvidarse que la cantidad de votos de los “militantes” en los numerosos partidos son apenas un poco más de un 10% de todo el universo electoral y por eso no es posible sacar cuentas anticipadas.6