Los “predecibles” cortes de energía eléctrica

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Editorial

¿Qué habría pasado si el breve frente de mal tiempo que afectó a un vasto sector de la zona centro-sur, a comienzos de esta semana, hubiera sido más intenso y prolongado?

Con toda seguridad la cantidad de hogares perjudicados por los cortes de energía eléctrica, se habría multiplicado hasta más del doble de lo que realmente ocurrió.

Cada noche, las radioemisoras y especialmente los canales de televisión, entregan un informe bastante detallado sobre las condiciones meteorológicas que se presentarán en las horas (e incluso días) siguientes.

Si bien la mayoría de las familias –particularmente las más previsoras– se aprovisionan con tiempo de linternas, pilas y hasta las antiguas pero serviciales velas, este desagradable tema de las inesperadas pero muy previsibles suspensiones en el suministro de energía eléctrica, el asunto puede llegar a ser todo un drama que va mucho más allá de la simple molestia de permanecer en la oscuridad, si la contingencia ocurre en horas de la noche.

En efecto, no son pocas las casas donde existe algún familiar “electro-dependiente”  (es decir personas que dependen de máquinas que funcionan en base a la electricidad domiciliaria) y esas emergencias pueden generar daños irreparables.

Y todo esto sin considerar los eventuales daños que pueden producirse en equipos computacionales y televisores, por las severas fluctuaciones en el suministro o sobrecargas.

Frente a estos eventos tan ingratos, por lo visto persiste una ya inveterada falta de espíritu de previsión y hasta de sentido común, de parte de las empresas encargadas del abastecimiento de este vital servicio como de las autoridades.

Y decimos “sentido común” porque se sabe que cada año, las lluvias, y especialmente los fuertes vientos, comienzan a aparecer junto con la llegada del otoño y se hace imprescindible la oportuna poda de los arboles, pues las ramas más altas, agitadas por el viento y muy cercanas al tendido eléctrico, suelen ser la causa de los problemas energéticos que tantas dificultades y perjuicios causan a la gente.

Al menos en nuestro país este problema es casi tan antiguo como la propia existencia de la energía eléctrica, en cuanto al uso domiciliario se refiere y ante la eventualidad de un corte, son escasísimas las familias que pueden tener un generador propio, por su alto costo y oneroso mantenimiento.