¡No hay… está agotado…!

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Editorial

De un tiempo a esta parte, miles de chilenos (as) -incluidos también, por cierto, una gran cantidad de maulinos- se han estado enfrentando a una realidad que, si bien pudo haber sido previsible, nadie se esperaba que ocurriera con una frecuencia que llega a ser irritante.
Aparte de la lógica dificultad que significa estar en Cuarentena  y, en consecuencia, enfrentarse a la obligatoriedad de tener que pedir permiso a la “Comisaría Virtual” para poder salir a hacer las compras de alimentos, abarrotes, verduras, carnes y otros productos esenciales, resulta que ahora están escaseando algunas cosas que hasta no hace mucho era fácil encontrar y que son de uso cotidiano y familiar.
La lista puede llegar a ser tan abultada como variada y va desde rubros como las ferreterías, barracas, bicicleterías; computación y otros artículos magazinescos.
No hay grapas o corchetes de determinadas medidas; no hay planchas de zinc de una medida puntual y precisa (generalmente las más largas); igualmente están agotados numerosos repuestos para bicicletas y motos, solo por nombrar algunos.
Hay familias en cuyas casas tuvieron la mala suerte de ver quebrados algunos de sus vidrios en ventanales y al no estar abiertas las vidrierías (porque se estima que no son productos “esenciales”), han tenido que poner plástico o cartones en los marcos, de manera temporal.
Circunstancialmente hay personas que se dan maña y paciencia para adquirir cosas vía “online”, ya que vender por internet se ha estado convirtiendo en un reto y una oportunidad para muchas empresas y personas que quieren ofrecer sus productos y servicios, pero hay muchas cosas que aún así no se encuentran fácilmente y son contados los establecimientos que tienen habilitado el sistema de “delivery” o entregas a domicilio.
Naturalmente, las “inefables redes sociales” se están haciendo eco del malestar, rabia e impotencia, de muchos clientes y las quejas se multiplican geométricamente, aunque también puede advertirse que hay loables muestras de solidaridad de parte de gentes generosas que facilitan algunos implementos para sacar del apuro a alguna dueña de casa o jefe de hogar.