Dudas razonables… y de las “otras”

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En los últimos 30 años, una de las facetas más revolucionarias del mundo en el ámbito de las comunicaciones, es sin lugar a dudas, la aparición de las redes sociales, las que están marcadas actualmente por una escandalosa ambivalencia.

En el llamado “ciberespacio”, tienen cabida prácticamente todos los que tengan acceso a las diversas plataformas, sin restricción alguna (pese a que se dice que hay ciertos países asiáticos donde sí existiría algún tipo de “control” estatal).

Y, en consecuencia, cada uno (a) puede opinar lo que le venga en gana sobre los más controvertidos temas de interés general.

Y ahora, en que el 90 por ciento de los comentarios o mensajes, están relacionados con la pandemia del Covid-19, y la lucha para superar la crisis, las opiniones van desde lo razonablemente optimista, hasta las posturas más descabelladas y ridículas.

Por estos días, el comentario obligado tiene que ver con la aplicación de las primeras vacunas, tanto en Europa, Estados Unidos como en unos pocos países latinoamericanos y la TV ha mostrado incluso el “histórico” momento en que se inocula a las primeras personas, ante el aplauso de quienes los rodeaban.

Pero, a las pocas horas, en las “redes sociales” surgen opiniones de algunos “usuarios de la red” quienes aseguran (por su cuenta y riesgo) que esa inyección solamente contiene agua.

En Chile ya se ha iniciado la aplicación formal de la vacuna Pfizer/BioNTech que –según afirman los expertos– ha demostrado su eficacia contra el Covid-19.

Por ejemplo: no es cierto que con la aplicación de esta vacuna se podría abandonar el uso de la mascarilla y dejar de mantener y respetar todas las otras medidas de prevención y seguridad.

Los médicos e infectólogos advierten que de hecho, la vida no volverá a la normalidad tan pronto.

Uno de estos profesionales, altamente calificado, ha dicho: “Después de ponerse la vacuna, es necesario regresar a casa, mantener el aislamiento físico; esperar la segunda dosis y luego esperar al menos 15 días para que la vacuna alcance el nivel de efectividad esperado”.

Sin duda falta una más continua y seria corriente informativa, para aclarar las “dudas razonables” a este respecto.