Segundo retiro del 10%

0
440

Considerando los discursos que, en términos generales, se han formulado, ya sea en la previa o durante el que ha sido el debate respecto al nuevo retiro de fondos previsionales, resulta más que complejo llevar a cabo algún tipo de “juicio de valor” sobre la ya zanjada nueva aprobación en el Congreso. 

Precisamente desde el Gobierno (que ya promulgó el proyecto) , su postura siempre fue “resistirse” a dicha medida, lo cual no impidió que para el caso del segundo retiro, presentara su “propia” iniciativa, que con el paso de los días se fue pareciendo cada vez más a la que había sido la “original”. Por el lado de quienes brindaron su apoyo irrestricto, tanto al anterior como al segundo proyecto, incluso desde la vereda de la oposición, independiente a que se trata de recursos “que le pertenecen a cada cotizante”, de cara a enfrentar este complejo escenario que se ha presentado, mezcla entre “Estallido Social” y la vigente pandemia por el Covid-19, algunas voces han recalcado que lo ideal sería que las personas “no recurrieran” a sus ahorros para la jubilación. Está claro que el Estado detenta una serie de herramientas que de hecho, para miles de ciudadanos han sido de gran utilidad para atenuar el más que difícil presente. El problema es que para algunas capas de la sociedad, aquella protección ha sido de frentón insuficiente, o bien se diluye en la denominada “letra chica”. 

Por lo mismo, tanto la anterior como esta nueva alternativa de obtener recursos se presenta como “la oportunidad” de obtener un apoyo económico de manera relativamente rápida, sin tener que recurrir a otras opciones, como el propio endeudamiento. “Pan para hoy, y hambre para mañana”, señalan algunos expertos, subrayando el “daño” que dicha acción generará en el monto a recibir a la hora de la jubilación, en una sociedad cuya expectativa de vida sigue y sigue aumentando. 

Ante a tal punto, no hay que olvidar la “discusión de fondo”, ya que estamos frente a un sistema previsional fuertemente cuestionado, donde se concuerda que “tal como está”, no puede seguir. Esto va más allá de un tema ideológico o político: aquella arista más bien corresponde simplemente a la necesidad de poder garantizarle a la ciudadanía una jubilación digna. Tal como otros temas, el debate del sistema previcional parece estar reservado al proceso que le entregará al país una nueva Constitución.