Vacunas “prometedoras” y el natural recelo

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Editorial

De acuerdo a datos actualizados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Covid-19 ha cobrado la vida de 1,3 millones de personas en el mundo y, hasta esta fecha se han registrado más de 55 millones contagiados en todo el planeta. 

Son, sin duda, cifras impresionantes, pero si damos una mirada retrospectiva a la historia reciente podremos comprobar que la humanidad ha padecido otras pandemias mucho peores.

El brote del virus H1N1, más conocido como la “gripe porcina” fue categorizada por la OMS el 2009 como una pandemia por tener casos en 74 países, tras cuatro décadas sin tener una enfermedad de tal magnitud. Este tipo de influenza se identificó en Estados Unidos en abril de ese año y se propagó rápidamente a México. 

Esa gripe afectó al menos a una de cada cinco personas en todo el mundo; sin embargo, la tasa de mortalidad entre 2009 y 2010, fue del 0.02%, siendo los niños los más afectados, a diferencia de los adultos mayores que fueron los menos vulnerables.

No menos impactante fue la crisis del VIH/Sida que surgió en 1980 y fue tan letal que causó la muerte de más de 32 millones de personas, pero actualmente está razonablemente controlada. Además, el tipo de contagio es muy diferente del Coronavirus que hoy nos aflige y que nos obliga a protegernos de manera rigurosa y permanente.

A esta altura del Covid-19 y cuando ya han transcurrido ocho meses desde la declaración de la pandemia, siguen sumándose los intentos para elaborar una vacuna que debería ser, en lo ideal, confiable y segura.

Puntualmente, en China, Rusia, Estados Unidos y algunos países europeos, se viene trabajando “contra el tiempo” en la elaboración de vacunas y en estas últimas semanas y días, hay dos marcas que se van haciendo “familiares” por la difusión en los medios de comunicación y especialmente por las redes sociales: se trata de Pfizer y Moderna que aseguran que su efectividad supera el 90%.

Pero la gente tiene temor y recelo y según algunos sondeos realizados hace pocos días en la población chilena, hay un significativo número de personas -superior al 21%- que aseguran que no se vacunarían sino hasta tener la absoluta seguridad que tales dosis sean 100% confiables y seguras.