Una inquietud lógica y legítima

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Editorial

Ya hemos perdido la cuenta respecto del número de veces que hemos planteado el tema de la suspensión obligada de ceremonias, aniversarios, actos cívicos y religiosos, efemérides etc. que han debido suspenderse u omitirse, a raíz de la pandemia del Covid-19. Y lo peor y más dramático es que aún no se ve una salida viable y segura para que esta situación vaya terminando.
Hoy, sin ir más lejos, debiera iniciarse el rezo del tradicional Mes de María, una de las  celebraciones litúrgicas más queridas para el mundo cristiano y especialmente para la religión católica y que, en Curicó y Talca, alcanzan una culminación masiva, con procesiones o peregrinaciones hacia el Cerro Condell y Cerro La Virgen, respectivamente.
Esas y muchas otras jornadas conmemorativas han podido ser obviadas… “por ahora”, pero hay otras que, obligadamente, deben llevarse a cabo porque forman parte de la vida misma.
Y una de esas “ceremonias irrenunciables” es la Licenciatura de los octavos años de Enseñanza Básica y, aún más importante, las de los cuartos años de la Educación Media, que generalmente se efectúan en la primera quincena del mes de diciembre.
Y no solamente por lo clave que es ese nivel en lo académico -ya que les corresponde postular a la educación superior- sino también porque es el último año en que comparten con sus compañeros y suelen vivir importantes hitos de su vida escolar, como la gira de estudio y la graduación. 
Es por ello que -pese a las complejidades que representa, por las medidas sanitarias que se deben implementar- distintos colegios están buscando fórmulas para poder realizar esa importante ceremonia y despedir a sus estudiantes que egresan este año. 
De hecho, hay establecimientos que no han retornado a clases presenciales, pero igualmente tienen contemplado realizar la graduación en las instalaciones del colegio. 
Eso es posible ya que -según explican desde el Mineduc- no es necesario pedir una autorización especial para hacer la ceremonia -como sí se requiere para reanudar las clases presenciales- sino que rigen las normas generales de reunión según la fase en que se encuentre la comuna respectiva. 
Estamos, entonces, frente a una legítima inquietud de miles de adolescentes y, obviamente, de sus padres y/o apoderados.