Espíritu democrático

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Editorial

Sin duda que la jornada de este domingo fue histórica. Por una parte, porque por primera vez se le consultó a la ciudadanía a través de un Plebiscito Constitucional si quería o no una nueva Constitución, esto luego de un movimiento social que les exigió a las autoridades de todos los sectores políticos cambios concretos a demandas que por muchos años fueron ignoradas. 

Pero, además, esta es la primera votación que se desarrolla en nuestro país en el contexto de la pandemia del Coronavirus. 

Los preparativos duraron meses, las medidas sanitarias se anunciaron con tiempo para que las personas pudieran acercarse con tranquilidad a cumplir con su deber cívico y los controles se desarrollaron a lo largo del país.

Y quedará en el anecdotario el caso de personas que llegaron a realizar su trabajo en estado de ebriedad, otras con Covid-19 positivo, o el caso de un hombre que fue notificado de su caso positivo en el momento que se desempeñaba como vocal de mesa. 

Pero al margen de esto, las personas se acercaron a votar de manera masiva y responsable, salvo contadas excepciones. En los diversos programas especiales de los canales de televisión, redes sociales y en lo que cada uno pudo apreciar al momento de ir a sufragar, se pudo apreciar una alta concurrencia de personas, de todas las edades, incluso una gran participación de adultos mayores, de quienes no existía la certeza que asistieran por temor a al contagio.

Diversas autoridades de todo el país y en particular en la Región del Maule, destacaron la alta participación que ellos pudieron apreciar en los distintos lugares de votación que recorrieron a lo largo de la jornada de este domingo 25 de octubre, una fecha que quedará marcada en Chile por la importancia en cuanto al proceso que se desarrolló.

Las personas escucharon el llamado, participaron, se informaron, llegaron con sus mascarillas, alcohol gel y su lápiz azul; guardaron la respectiva distancia física y pudieron ejercer su derecho a expresar su opinión en la instancia en que todos somos iguales, donde el peso de cada voto es el mismo. Una instancia en la que todos tenemos el mismo derecho y donde la preferencia de cada persona tiene la misma importancia.