Una injusta postergación

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Editorial

El ejercicio del periodismo está asociado a la constante formulación de preguntas y el trabajo asociado a poder hilvanar y sustentar las respectivas respuestas. Muchas de tales interrogantes surgen desde la propia ciudadanía. Tal es el caso de lo que sucede con el principal recinto deportivo que detenta la provincia cabecera norte del Maule: el estadio Bicentenario La Granja de Curicó. Ya su nombre nos recuerda su origen ligado a la denominada “Red de Estadios Bicentenarios”, iniciativa que dio curso a la construcción a nivel nacional de recintos deportivos de primer nivel, con estándar FIFA. Si bien los curicanos se alegraron de ser tomados en cuenta para aquel revolucionario plan, los principales cuestionamientos se enfocaron a la forma en cómo se ejecutó. ¿Por qué en otras urbes los estadios se construyeron “en una sola etapa”, mientras que La Granja todavía ni siquiera por estos días ha podido ser finalizado? Durante los últimos años, los dimes y diretes entre las autoridades de turno han llenado páginas y espacios en medios de comunicación, sin poder explicar lo que a todas luces se trata simplemente de una injusta postergación.
El incidente que ocurrió la semana pasada mientras se disputaba un encuentro del Campeonato de Fútbol Profesional (apagón total, producto de un incendio en la sala de tableros), nos volvió a recordar que el proyecto del estadio La Granja sigue inconcluso. De hecho, el diseño de la denominada tercera (y última) etapa se encuentra hace más de un año con su recomendación técnica aprobada, pero sin que a la fecha estén designados los recursos, que permitan dar curso a las respectivas (y necesarias) faenas. 
Cuando en un país como Chile se habla de desigualdad, dicha condición también se presenta, por ejemplo, en proyectos como el aludido recinto de carácter deportivo.