Un Chile para todos

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Editorial

Hoy se cumple un año desde el denominado “estallido social”. Una manifestación ciudadana que desencadenó una serie de hechos, algunos admirables y otros que causaron repudio en la ciudadanía. Por primera vez los chilenos se movilizaban para exigir sus derechos, todos unidos, visibilizando demandas sociales que por años fueron ignoradas o postergadas por la clase política. 

Fue una bofetada a quienes aseguraban que el país y su gente estaba bien, que nuestro país era “un oasis” en medio de un continente con serios problemas de desigualdad.

Era algo que sí se veía venir, pero que muchos ignoraron.

Fueron familias enteras las que salieron a marchar, durante muchos días. Nuestra Región del Maule no fue la excepción y miles de personas salieron a la calle a expresar su molestia de manera pacífica y visibilizar las demandas que por tantos años no fueron escuchadas por las autoridades, de todos los gobiernos y sectores políticos. 

Era algo esperanzador, en un principio, pero lamentablemente también este movimiento social desencadenó una serie de actos violentos y vandálicos que terminaron por empañar toda manifestación pacífica que se quería realizar.

Lo más notorio, el día que comenzó este estallido, fue la quema de estaciones de Metro en la Región Metropolitana; también en el Maule hubo muchos incidentes, como el incendio en una automotora en Curicó, quemas en el centro de Talca, barricadas con fuego en muchas comunas, y el homicidio de un joven en la Ruta 5 Sur en la comuna de Curicó por parte de un empresario local.

Lo que en un principio comenzó como la expresión ciudadana de descontento, exigiendo cambios concretos y no promesas en el país, terminó en violencia y destrucción en muchas partes, que además repercutió en el trabajo de muchas personas y en la tranquilidad cotidiana de miles de familias en el país.

Cuando hoy se cumple exactamente un año desde el inicio del estallido social, el llamado es a seguir manifestando el descontento, pues es totalmente legítimo y necesario para que el desarrollo llegue de manera igualitaria para todos y no solo para algunos sectores.

Pero por favor, no más violencia, no más destrucción, porque nada bueno sale de eso. Es más, son recursos de todos los chilenos los que se tienen que gastar para recuperar todo lo que resulta destruido. 

El mejor ejemplo que se puede entregar es el de la manifestación ciudadana de forma pacífica, así se consiguen los avances, como el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, que el domingo 25 de octubre se hará realidad con el Plebiscito Constitucional. 

No pongamos en riesgo esa histórica jornada.