1.110 personas asisten a centros de tratamiento en convenio con Senda

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Para superar consumos de alcohol y otras drogas. Desde enero a septiembre recién pasado, de los centros han egresado 406 personas, y de ellos 151 fue por abandono, 28 por alta administrativa, 105 por alta terapéutica y 122 por derivación.

Talca. Aunque adaptados a la pandemia, los 42 establecimientos que en la región trabajan junto a Senda en programas de tratamiento, no han dejado de atender a personas que requieren apoyo para superar algún consumo problemático de sustancias.

A la fecha son 1.110 los pacientes que asisten a centros especializados, tanto públicos como privados, en las modalidades ambulatoria o residencial.

La finalidad de los programas de Tratamiento del Senda es contribuir a la recuperación de las personas con consumo problemático de alcohol y otras drogas, y se entiende como un proceso de cambio, a través del cual un individuo logra la abstinencia o una variación en el patrón de consumo y, por tanto, mejora su salud, funcionamiento social y calidad de vida.

“Y considera que esos logros se mantengan en el tiempo y permitan el ejercicio de la ciudadanía”, explicó el encargado de Tratamiento de Senda Maule, Jorge Paredes.

Los programas de tratamiento son gratuitos, confidenciales, voluntarios, personalizados, se hacen mediante una intervención integral, en red y secuenciados.

Según la complejidad del usuario o usuaria, pueden ser ambulatorios, intensivos o residencial; consideran cuatro etapas, esto es, acogida y diagnóstico, abordaje y profundización, preparación para el egreso y seguimiento.

Desde enero a septiembre pasado, de los centros han egresado 406 personas, de las cuales 151 fue por abandono, 28 por alta administrativa, 105 por alta terapéutica y 122 por derivación.

TESTIMONIO

Miguel, uno de los usuarios egresados, señaló que “sin darme cuenta, empecé una escalada con las drogas sin sospechar cómo iba a terminar y a medida que pasaba el tiempo, mi consumo era ascendente. Estaba convencido que era capaz de detenerme, pero en realidad nunca pude solo. Las drogas, más que una satisfacción, eran un refugio para mí, toqué fondo y quedé solo, viviendo en un auto, había estropeado la vida de mi familia y entorno. La última luz que vi en el camino, fue el lugar donde me dieron la oportunidad de un tratamiento y con mucha fuerza comencé la batalla contra la adicción. A 28 meses de haber iniciado mi tratamiento, sigo esta lucha diaria para enfrentar esta enfermedad. Pero sigo dando la pelea para ser parte de la solución y no del problema y hoy puedo controlar mi adicción y mi vida ha vuelto a la normalidad paso a paso, pero se puede, aunque toma tiempo”.

El director regional del Senda, Mario Fuenzalida, explicó que “el consumo de riesgo y abusivo de alcohol y otras drogas, constituye un problema de relevancia para la salud pública del país, en tanto aumenta la vulnerabilidad de las personas, familias y comunidades, profundizando las inequidades”.

Finalmente, Fuenzalida acotó que cuando una persona se rehabilita, “se le abren nuevas oportunidades en la vida, vuelven con sus seres queridos y estarán en condiciones de reinsertarse social y laboralmente”.