Una gigantesca, pero sana envidia…

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Editorial

Con sus poco más de 17 millones de habitantes, Chile está respondiendo en forma “lentamente positiva” al escenario de la pandemia mundial por Coronavirus y los datos recientes así lo confirman. 
Hasta ayer sábado teníamos un “total-país” de 455 mil 979 casos acumulados, a los que hay que descontar los recuperados que son 430 mil 259 y los actuales activos suman 13 mil 129, a los que se deben agregar 2.109 que corresponden a la jornada del sábado.
El total de fallecidos hasta esta fecha, afectados directamente por el Covid-19, es de 12 mil 591 compatriotas.
Hay, eso sí, indicios razonablemente alentadores, como ha sido el desconfinamiento de más de seis millones de personas que pertenecen a varias comunas de la Región Metropolitana, más otras del resto del territorio, a lo que habría que agregar el anhelado retorno a clases presenciales en la comuna maulina de Pelarco en donde se aplicarán las máximas medidas de prevención sanitaria.
Curiosamente, las cosas en otros países más “desarrollados” no andan muy bien que digamos y, por ejemplo, entre los más afectados ahora por una “segunda ola” o rebrotes,  destacan el Reino Unido, donde, por el alza actual, temen hasta 50.000 infectados diarios para octubre y si las nuevas medidas de prevención implementadas no se respetan, podrían volver a una cuarentena total. 
España también está sufriendo un alza sostenida de casos e incluso avanzó con el confinamiento de varios barrios madrileños.
Y…para sorpresa de muchos, y disgusto de algunos, la ciudad china de Wuhan cuya población supera los ocho millones de habitantes (y donde se dice que “nació” el Coronavirus) rezuma normalidad. 
Allí, cuando cientos de jóvenes se acuestan tardísimo, tras una sesión discotequera, los turistas madrugan para visitar los escenarios más icónicos. 
Mercadillos, restaurantes y terrazas se animan con un flujo incesante de clientes. Al atardecer, las señoras salen a ensayar coreografías en los parques y con la noche ya encima, un espectáculo de luces en los rascacielos entretiene a los que pasean en las orillas del río Yangtsé, protagonista de grandes riadas este verano.
Hace ya semanas que las escuelas y liceos volvieron a clases presenciales e incluso sin mascarillas.
¿No es como para sentir una enorme, pero sana envidia…?