En pro de la armonía y la higiene mental…

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Editorial

La imagen diaria del ajetreo urbano en las principales ciudades de nuestra Región del Maule, seguramente no es para nada diferente respecto de lo que ocurre en el resto del país.
En efecto, en un recorrido somero (pero con un serio propósito investigativo y analítico) permitiría configurar un panorama social ingrato y hasta inquietante y que en nada ayuda a la salud mental y al ánimo de la gente y las comunidades en general.
Como se sabe, en los días previos al llamado “Estallido Social” de hace casi un año y en las semanas y meses que siguieron, las características del entorno cotidiano quedó horriblemente dañado, como fiel reflejo de lo que, en ciertas zonas llegó a ser un verdadero caos.
Fachadas de bancos y grandes tiendas como asimismo de centros comerciales, quedaron con sus ventanales destruidos a raíz de lo cual tuvieron que ser cubiertos con grandes paneles de madera o planchas de zinc.
Aparte de eso, un sinnúmero de edificios de servicios públicos, instituciones y miles de  viviendas particulares, quedaron virtualmente cubiertos de rayados con frases obscenas y de un absurdo contenido anárquico y antisocial en su mayor parte.
No deja de ser oportuno citar una vez más la antigua y sabia frase popular que dice y recuerda que: “Es verdad que la muralla/ es el papel del canalla” y con gran pena se comprueba que muy poco de esa “contaminación visual” (para usar un delicado eufemismo) ha sido borrado y menos ha sido repuesta la pintura de muros.
Y, a propósito, recientemente ha salido a flote en las redes sociales una iniciativa en la que se sugiere que las municipalidades podrían asumir, en buena parte una campaña de limpieza –apoyada tal vez por empresas privadas– lo que incluso podría generar una opción de ofrecer trabajo a personas que podrían encargarse de asumir esa labor de limpieza, entre los cientos o miles de cesantes que existen en nuestra región, como en todo el país.
Una “higienización visual” sin duda que traería consigo una buena y positiva dosis de ánimo renovado, que hasta podría sentar las bases para un futuro con algo más de esperanza.