Inseguridad colectiva

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Editorial

Lamentablemente y tenemos que decirlo así, una vez más nos toca informar sobre la muerte de una mujer; y si bien aún no se comprueba que fue un femicidio, sí duele lo que se sabe hasta ahora sobre las circunstancias en las que falleció una joven que tenía toda la vida por delante.

Su cuerpo fue hallado en horas de la mañana de este martes en la cima del cerro Condell, por personas que se encontraban realizando deporte en el lugar, quienes inmediatamente llamaron a Carabineros.

Y a medida que avanzaban los minutos, Curicó y el resto del país comenzaba a enterarse de este macabro hecho.

A mediodía el repudio era generalizado y por redes sociales se masificaban los sentimientos de pesar de miles de personas, especialmente mujeres.

Durante la tarde, en la Plaza de Armas de Curicó, un grupo de mujeres y también algunos hombres se reunieron para hacer una velatón en honor a Sara.

El grupo partió luego en una manifestación con cánticos y consignas en contra del machismo y los femicidios, exigiendo justicia para esta joven mujer.

Y las palabras que más se escuchaban en ese recorrido, que se extendió por varias cuadras hasta llegar a la bajada de cerro Condell, frente a la población Curicó, era la sensación de inseguridad que muchas mujeres reclamaban sentir, aludiendo que actualmente no pueden estar solas en ciertas situaciones por miedo a ser abusadas, violadas o asesinadas.

Así de fuerte y así de cierto, porque eso es lo que sienten muchas mujeres en nuestro país, pues incluso muchas de ellas han sido víctimas de violencia de todo tipo, realizan las denuncias, tal vez el sujeto queda en prisión, pero al tiempo sale y simplemente la mata.

Son demasiados nombres, demasiadas personas, demasiadas familias las que se han derrumbado ante casos de femicidios.

Ya no están Ámbar, Norma y ahora Sara, solo por nombrar los hechos más recientes de violencia contra las mujeres que han terminado en sus muertes, y como país simplemente no podemos seguir soportando estas situaciones.

Es necesario que de una vez por todas, las autoridades a las que les corresponda, hagan el trabajo para el que se les paga, ya sea parlamentarios, jueces, fiscales, las policías y los diferentes servicios del Estado, e impartan una justicia efectiva y ejemplificadora en los delitos de violencia contra la mujer.