Hay que dar hasta que duela

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Editorial

Podría decirse que la famosa y legendaria frase de San Alberto Hurtado –sin duda el símbolo humano  más representativo  de la solidaridad en Chile– estuvo algo cercana a la realidad durante la campaña solidaria “Vamos Chilenos”, que se efectuó durante el viernes 18 y sábado 19 de septiembre, teniendo como especial soporte la transmisión conjunta de casi todos los canales de la televisión abierta del país durante seis horas continuadas en cada jornada.

Esta campaña, encabezada por Mario Kreutzberger (“Don Francisco”) y que buscaba reunir fondos para asistir a miles de adultos mayores afectados por la pandemia y ayudarlos a conectarse con redes de apoyo, recaudó un total de 16 mil 427 millones, 363 mil 537 pesos, según el último cómputo entregado alrededor de las 2:10 horas, ya en la madrugada del domingo 20.

El cierre del programa –que pudo haberse llamado también “Pandemiatón”– estuvo marcado por una segunda donación de la Confederación para la Producción y el Comercio (CPC) a menos de una hora del final de la cruzada: un aporte de 4.500 millones de pesos extra a los 2.500 millones que había entregado el día anterior.

Con el monto reunido, más una donación en tecnología de Enel, se logrará beneficiar a más de 80.000 personas mayores, superando la expectativa que se tenía, de favorecer a 50.000 ancianos y ancianas.

En concreto, el dinero recaudado será destinado al Centro de Ayuda y Comunicación Virtual, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, llamado “Conecta Mayor”, creado para comunicar y acompañar a personas mayores de 80 años y, además, se entregará un kit de alimentos e insumos especiales para personas de dicha edad.

Si bien esta campaña no tenía una meta definida, Don Francisco había asegurado que se requerían unos 30 mil millones de pesos para lograr sus objetivos

En resumen “Vamos Chilenos” fue una telemaratón similar a las campañas Teletón y Chile Ayuda a Chile y tuvo secciones especiales para niños, jóvenes y adultos, contándose con la generosa participación de animadores, locutores, periodistas, como también de destacados artistas y cantantes tanto nacionales como extranjeros, de renombre mundial.

Obviamente, nadie podrá saber cuánto “dolió” este acto de “dar” y aunque lo obtenido está lejos de la aspiración comentada previamente por Don Francisco, el esfuerzo sí valió la pena.