Que prime la cordura

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Editorial

Así como en su momento ocurrió con el tema de las “clases presenciales”, una vez más el Gobierno tuvo que “recular” respecto a una medida que a todas luces se presentaba como algo, a lo menos, “contradictorio”. Nos referimos a la ahora descartada posibilidad para que personas que residen en zonas en cuarentena por el alza en el número de casos de Covid-19, accedieran a permisos para desplazarse durante las Fiestas Patrias. 
Como decíamos, este nuevo “gallito” que se presentó entre autoridades locales y de la capital de nuestro país, nos recordó la pugna que en su momento encabezaron en su conjunto los alcaldes, de todos los colores políticos, episodio que una vez más trajo a colación el “centralismo” que rige en Chile frente a la toma de decisiones, que en este caso, podrían incidir -en plena pandemia- de manera directa en la salud de parte de la ciudadanía.
El caso más llamativo lo protagonizó el intendente de nuestra vecina Región del Biobío, Sergio Giacaman, quien cuestionó el citado permiso que había sido anunciado dentro del marco del plan “Fondéate en tu Casa”, expresando que se trataba de una medida “contradictoria” y “permisiva” para las comunas en cuarentena. Tal postura obtuvo un “trasversal apoyo” en autoridades electas por dicha zona.
Tras una serie de “dimes y diretes” y de cierta “reticencia”, en definitiva, el pasado domingo el propio ministro de Salud, Enrique Paris, reconoció haber “escuchado la opinión de la gente y de las autoridades”, anunciando que en las comunas con cuarentena vigente, no se emitirán permisos especiales de Fiestas Patrias, dejando zanjada dicha polémica. 
Cuesta entender que se haya llegado a tal nivel de fricción, más aún cuando el propio jefe de la cartera de salud ha recalcado que las realidades que presenta el país frente al combate de la pandemia son “distintas”, recalcando estar “abierto” a modificar los pasos que sean necesarios de acuerdo a lo que el momento y el correspondiente territorio lo requiera. 
Lo importante es que siga primando la cordura, y que se escuche a quienes, en su rol de autoridad, detentan una cercanía que les permite tener pleno conocimiento de la realidad que los vecinos enfrentan y de sus necesidades.