Cuando todo se desvirtúa

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Editorial

Han pasado varios días desde que comenzó la movilización nacional del gremio de los camioneros; y decimos movilización porque si fuera un paro nacional no estaría transitando ningún camión por las carreteras de Chile. Hay que ser preciso.

Dicho eso, en un principio las demandas de este sector parecían ser razonables y lo siguen siendo, pues dentro de lo que le están pidiendo al Ejecutivo son leyes que nos aseguran la tranquilidad a los chilenos frente a la delincuencia, pues como se ha dicho en reiteradas oportunidades, no solo se exigen penas más altas cuando se incendian camiones o se atacan a los conductores, y en el peor de los casos, terminan muertos; también se pide que efectivamente se cumpla con las leyes en materia de delincuencia, en el caso de los portonazos, cuando se incendian casas en la llamadas “zona roja” en el sur; cuando los adultos mayores son asaltados tras retirar su pensión, o ante cualquier hecho de delincuencia o terrorismo que pueda afectar a una persona.

Si se mira desde ese punto, por supuesto que se entiende.

Sin embargo, ante los hechos ocurridos durante las últimas horas, se puede evidenciar que la movilización se ha desvirtuado, porque si bien los dirigentes nacionales de las distintas agrupaciones  de norte a sur realizan sus declaraciones, en la práctica, en los lugares donde están detenidos los camiones, la situación es diferente, con asados en las rutas, música, algunos “escenarios”, incluso con un video que se ha viralizado de mujeres bailándoles a quienes están en las carreteras. 

Y lo más grande y lamentable, es la muerte de un hombre que participaba en la movilización, atropellado por un camión que transportada medicamentos, hecho ocurrido precisamente en Curicó.

Lamentablemente, con este  tipo de sucesos que ocurren en los lugares donde se encuentran apostados los camiones, lo que la ciudadanía recordará son esos videos y la muerte de una persona, quedando en segundo plano las legítimas demandas que iniciaron la movilización.