Economía y salud mental: 73% de los más pobres no puede pagar sus créditos y 66% cree que su deuda aumentará

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Según un estudio interdisciplinario de la U. de Chile, los jóvenes son el segmento más endeudado: 60% tiene problemas para saldar sus compromisos financieros. Las personas con ingresos altos también se ven afectadas: 32% de los casos.

Una de las principales conclusiones contenidas en el primer informe del estudio “Vida en pandemia” es que el impacto económico del Covid-19 en la vida de las personas ha generado desestabilización, fragilidad e incertidumbre, afectando su calidad de vida y estado de ánimo. El impacto, asegura la investigación, ha sido desigual: los más golpeados han sido los estratos sociales de menores ingresos, los jóvenes y las mujeres.

Monitorear las condiciones materiales y el sentir de distintos grupos de la población frente a la nueva vida en tiempos de Coronavirus es el objetivo principal que se propone esta investigación longitudinal e interdisciplinaria que desarrolla la Universidad de Chile y que encuestó durante julio a 2.552 participantes. En total, se aplicarán cuatro olas de encuestas durante este año.

Se trata de un proyecto liderado por la Facultad de Ciencias Sociales, que cuenta con el patrocinio del Instituto Milenio para la Investigación de Imperfecciones de Mercado y Políticas Públicas (MIPP) y de Unesco. En él participan además académicos e investigadores de las facultades de Economía y Negocios, Ciencias Físicas y Matemáticas, Filosofía y Humanidades, Medicina y Derecho, en un esfuerzo interdisciplinario por comprender los alcances de la pandemia.

Por eso es que el estudio arrojó conclusiones socioeconómicas y un panorama detallado del endeudamiento luego de los primeros meses tras la llegada del virus. De acuerdo al estudio, 73% de las personas de menores ingresos declara problemas para pagar créditos de consumo. El problema, aunque es más agudo entre los sectores más pobres, es transversal: entre quienes tienen mayores ingresos, 32% tiene dificultades para cumplir con dicho compromiso financiero.

Se muestra, también, que el segmento etario más afectado por este problema es de los jóvenes de entre 18 a 29 años, donde un 60% lo reporta. Entre ellos, un 38% indica dificultades para comprar artículos básicos, porcentaje que sube a un 56% entre los sectores de menores ingresos económicos. Un 25% de los jóvenes declara, además, haber quedado desempleado durante la pandemia.

En total, un 21% de los encuestados dice haber perdido su trabajo y un 24% que alguien de su familia quedó sin empleo. En tanto, un 24% cree altamente probable que esto suceda. En la misma línea, un 48% piensa que es altamente probable que la deuda del hogar aumente y un 56% que el ingreso del hogar se reduzca. Los indicadores, nuevamente, se agravan entre los sectores más empobrecidos: 66% para el primero y 75% para el segundo.

Los sentimientos de la pandemia

El estudio también se propuso medir la experiencia de la pandemia, donde se revelan algunas características compartidas por todos los entrevistados, sin importar su generación, estrato socioeconómico ni género. Entre los elementos comunes de las experiencias aparecen sentimientos positivos, como responsabilidad, preocupación, solidaridad y en parte la gratitud.

Otros, en cambio, presentan diferencias importantes en términos primero generacionales y segundo de género. “Existe una relación entre las edades y los sentimientos y sentidos puestos en juego durante la pandemia”, explica el informe. Así, se constata que “a mayor edad, la experiencia se sitúa en un registro emocional y de sentido más próximo a un polo positivo”.

La soledad, por ejemplo, no aparece como un sentimiento dominante en la experiencia social: solamente 23% de los hombres lo experimentan frecuente o muy frecuentemente, mientras que la cifra llega a un 28% en mujeres. También se constata que quienes se sienten menos solos son, sorpresivamente, las generaciones mayores: solo un 15% de los hombres mayores se 60 años la sienten y un 28% en mujeres de la misma edad. Los más jóvenes, en cambio, tienden a sentirse más solos: entre los hombres jóvenes, la sensación llega a un 43%.

Por otra parte, la tristeza está menos presente entre los hombres —28% versus un 41% en mujeres—, es menor entre los que tienen más edad, y todavía menor entre los que tienen más ingresos. También siguen el mismo patrón la percepción del miedo y la experimentación de la angustia. Así, quienes están más desanimados son los jóvenes (44%).

En términos de género, también, las mujeres se muestran más afectadas que los hombres: 62% señala que su bienestar o salud mental ha empeorado, mientras que ese sentimiento existe es doce puntos menor entre los hombres. Quienes han sufrido el mayor deterioro en ese sentido son las más jóvenes, que tienen entre 18 y 29 años: 69% dice sentirse peor. Entre las mujeres que tienen 30 a 44 años, 63% dice que su bienestar ha empeorado. Ellas, además, se muestran más desesperanzadas y pesimistas que los hombres.

Fuente: Emol.com