Vecinos presentarán recurso de protección por ruidos molestos

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Sector Santa Lucía, camino a Los Niches. En contacto con diario La Prensa, una de las personas afectadas señaló que el problema se presentó a partir de mediados de la semana pasada, con la entrada en funcionamiento un par de hélices antiheladas, los que generan un ruido “insoportable”, que se mantiene durante casi toda la noche.

CURICÓ. Varias familias del sector Santa Lucía (camino a Los Niches) han unido sus fuerzas de cara a frenar una situación que literalmente “trastocó” sus vidas: se trata de la instalación y puesta en marcha de un par de hélices antiheladas, justo en un fundo privado, a pocos metros de sus moradas.
En contacto con diario La Prensa, Sebastián Arancibia, quien es uno de los vecinos afectados (en específico, reside en la parcela número 26), indicó que el problema se presentó a partir de mediados de la semana pasada, con la entrada en funcionamiento de tales aparatos, los que generan un ruido “insoportable”, que se mantiene durante casi toda la noche.
“Esto está funcionando en promedio desde las 1:30 horas y las 8:00 o 9:00 de la mañana. No se puede dormir, porque es tener como un helicóptero al lado de tu casa. Nosotros no somos los únicos afectados, por lo mismo, ya nos hemos reunido con otros vecinos para tomar acciones. Dentro de los derechos que tenemos como seres humanos es el de vivir en un entorno libre de contaminación, en este caso, contaminación acústica. Hay muchos vecinos que esto ya les ha afectado al nivel de su salud mental, se están enfermando de los nervios. Nosotros estamos a cerca de aproximadamente 50 metros, pero hay vecinos que están a más de un kilómetros e igual les afecta. Medimos los decibeles y llegamos a los 70. Las ventanas vibran, de hecho un vecino reportó un vidrio quebrado por eso”, acotó.

SIN RESPUESTAS

Lo concreto, agrega Arancibia (quien es ingeniero civil en computación), es que en una primera instancia tomaron contacto con Carabineros, denunciando la situación, sin tener mayor respuesta.
“Los llamamos, pero no vinieron, porque dicen que esto es legal y que no podrían emitir un parte”, dijo.
Por lo mismo, sin quedarse de brazos cruzados, han tocado otras puertas como la propia Superintendencia de Medio Ambiente, sin recibir a la fecha réplica alguna. Junto con ello, se acordó presentar un recurso de protección y una eventual demanda por perjuicios.
“Nos costó mucho poder llegar al nombre de la empresa propietaria del terreno, tuvimos que investigar por nuestra parte a fin de poder tomar acciones. Sé que no somos los únicos, y que hay muchas comunidades de otros lugares que se están viendo afectados por lo mismo. Aquí claramente hay un vacío legal. En el caso de nosotros, esto comenzó la semana recién pasada, compramos tapones para los oídos, pero aún así es muy difícil poder dormir”, subrayó.

IMPOTENCIA
Por ahora, indica Arancibia, el sentimiento que embarga a los citados vecinos es de “impotencia”, ya que a pesar de los reclamos que han formulado, el escenario aún no varía.
Se trata, recalcó, de personas que, luego de sus respectivas jornadas laborales, solo quieren acceder a una “reparador descanso”, el que por ahora claramente se ve interrumpido, más aún considerando el actual contexto marcado por la pandemia del Covid-19.
“Es triste ver que a gente de trabajo se les interrumpe la posibilidad de poder descansar, en este caso, por estas máquinas. Es triste ver cómo les cambió la calidad de vida de un momento a otro, ver como no existe un soporte o alguna herramienta que los pueda defender. En nuestro caso, si no tuviéramos un vecino abogado directamente perjudicado, quizás esto llegaría hasta ahí y el abuso se mantendría todos los años”, concluyó.