¿La “rebelión” de los abuelos?

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En el curso de la semana recién pasada, por lo menos dos canales de la televisión abierta y varias emisoras de cobertura nacional, coincidieron en dar cabida en sus espacios de mayor sintonía popular a varios adultos mayores de 75 años, que decían sentirse muy molestos con el trato que reciben de parte de mucha gente y también la forma ingrata y desagradable con que los atienden en diversas oficinas y servicios públicos.

“Nos tratan como niños” –manifestaron algunos (as) de las personas entrevistadas– y no se detienen a pensar que la gran mayoría de nosotros, los adultos mayores¸ somos tan ciudadanos como el resto y tenemos los mismos derechos, y también la libertad de expresar nuestro sentir”.

Y en verdad parece que no andan muy errados muchos de los numerosos “abuelos” que ya superaron la tercera edad y caminan –aún con cierta agilidad, firmeza y envidiable lucidez mental– por el tramo de la “cuarta” que, se supone, comienza a los 80 años.

Así y todo, hay un  grueso segmento de nuestra sociedad que trata a los ancianos, no solo fríamente y con displicencia, sino que muchas veces tienden a descalificarlos simplemente “por ser viejos”.

Y si eso ocurre en la vía pública; en locales comerciales o en dependencias de ciertos organismos estatales, cabe preguntarse… ¿Esos adultos mayores también recibirán un trato similar, en lo desconsiderado e ingrato, en el interior de sus propios hogares?

Este ambiente enrarecido, generado por la pandemia del Covid-19, ha hecho aún más desagradable y molesta la vida de muchos (as) adultos mayores, quienes en su mayoría subsisten con pensiones menos que suficientes y hasta se diría, miserables.

Hace falta reforzar más las cruzadas que van en ayuda de los adultos mayores y especialmente en aquellas campañas que deberían ir dirigidas puntualmente hacia los jóvenes que suelen mirar en menos a los abuelos, sin detenerse a pensar que, en gran medida, su propia existencia fue posible por la dedicación, esmero y cariño que ellos y ellas brindaron a sus padres y que también ellos, dentro de poco tiempo, envejecerán indefectiblemente.