Pandemia… ¿Qué hacen los profesores y alumnos?

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Este es un tema que, curiosamente, no suele estar entre los titulares más destacados en las portadas de los diferentes medios de comunicación social del país, durante estos convulsionados seis primeros meses del no menos irregular año escolar 2020, a raíz de la pandemia mundial por el amenazante Coronavirus.
A lo sumo, de vez en cuando, se comentan las controversias respecto de un eventual y siempre cuestionado retorno presencial a las aulas y las encontradas opiniones sobre si el año lectivo estaría “perdido”.
¿Qué se ha estado haciendo “al interior” de los distintos establecimientos que, obviamente, están mudos y solitarios como consecuencia de las estrictas medidas de protección y seguridad sanitaria?

Gracias a las actuales y modernas tecnologías comunicacionales que se utilizan en Chile como en el resto de los países, los maestros y los estudiantes “no están perdiendo el año escolar” sino que hay clases por vía remota o a distancia y los profesores mantienen un loable trabajo desde sus hogares, conectándose con sus respectivos cursos.
Contra lo que muchos piensan, esta inédita experiencia, demanda grandes e ingentes esfuerzos, especialmente por parte de los profesores que trabajan incluso más que si las condiciones fueran las normales.
Cabe agregar que en las actuales circunstancias -por lo que se sabe- frecuentemente los maestros y maestras deben improvisar y usar la inventiva pues no se han entregado recursos adicionales suficientes en la parte técnica ni tampoco ha habido capacitaciones especiales a los docentes para que esta actividad educativa telemática se realice en la forma debida.
Hace algunos días y usando las redes sociales, un profesor desglosaba sus quejas y, entre otras cosas, señalaba que: “La única alternativa que el ministerio nos entregó fue la priorización curricular, pero alguna capacitación sobre cómo hacer clases online, cómo ocupar Zoom, Loom, Google Meet, Classroom, cómo editar PDF, o donde descargar PPTS con diseños entretenidos…Eso, lo hicimos por nuestra cuenta”.
Y agrega un detalle no menor cuando dice que: “tenemos que realizar las clases en medio de las actividades propias de nuestro hogar, haciendo aseo, cocinando, lavando, entre otros tantos quehaceres cotidianos”.