Experiencia: buenos y malos ejemplos

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Entre las más ingratas y desagradables características del Coronavirus -aparte de su microscópica y temible invisibilidad- están las formas distintas en que ataca a las personas, dependiendo de sus edades; la calidad de sus defensas inmunológicas o la presencia de alguna “enfermedad de base” y, tal vez la peor de todas, que hayan muchas personas que tienen el Covid-19 pero que no presentan síntomas (asintomáticas) y se convierten  en verdaderas amenazas ambulantes, sin saberlo.

En consecuencia, todos esos factores, en su conjunto, hacen que ningún país pueda sentirse totalmente libre de esta pandemia que es una de las peores del último siglo.

Sin embargo, existe algo tanto o más grave a considerar respecto de la crisis sanitaria y que, lamentablemente, es enormemente difícil de controlar.

En efecto: nos estamos refiriendo una vez más a la conducta extremadamente irresponsable y temeraria de muchas personas que no solamente no se protegen a sí mismas en forma adecuada sino que, de esa manera, son una constante amenaza para los demás.

A estas alturas de la pandemia, la experiencia de ciertos países, cuyos habitantes son disciplinados y respetuosos de las medidas impartidas por sus autoridades, está señalando, clara y objetivamente, que esas naciones son las que de mejor forma están obteniendo resultados exitosos y con índices cada vez más bajos de contagiados.

Es cierto que los confinamientos de las cuarentenas “totales” generan rabia, impotencia y hasta depresión, pero hay que tratar de comprender que si no nos comportamos como es debido, más nos demoraremos en salir de este triste escenario humano.

En el caso de Curicó, es desolador ver (cuando se logra salir con el permiso correspondiente) todo el comercio cerrado, exceptuando los de alimentos y farmacias.

Ojalá que, cuando se logre el ansiado desconfinamiento y se abran nuevamente las puertas de cientos de negocios, no pase lo que se dice que ha pasado en Rancagua, por ejemplo, donde se han registrado amenazantes aglomeraciones.

Tanto en los locales comerciales como en la clientela, deberán reforzarse todas las medidas de protección y seguridad.

Hay que sacar experiencia de los buenos ejemplos y evitar los malos.