Un desafío no menor

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Tras un primer intento a principios del 2016, el jueves de la presente semana Pablo Milad logró transformarse en el nuevo presidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP). El arribo del curicano se presenta en un momento sumamente complejo para dicha actividad, que como tantas otras, no ha estado ajena a las vicisitudes vinculadas, en primer término al denominado “Estallido Social”, y de manera posterior, a la vigente pandemia del Coronavirus. Si bien, por lo pronto el primero de los desafíos será lograr darle continuidad a las respectivas competiciones (bajo los parámetros sanitarios permitidos), hay otros retos más de mediano plazo que también resultan necesarios de ejecutar. Se trata de puntos que podrían ser claves en el contexto de un balance a futuro. 
Uno de los ejes incluidos en su programa responde a poder garantizar una mayor transparencia en la gestión de la ANFP, sobre todo considerando que la imagen de aquel ente todavía sigue siendo fuertemente cuestionada, tras una serie de irregularidades, de carácter financiera, que quedaron a la luz pública durante la etapa en la que Sergio Jadue estuvo al mando de la administración de tal buque.
A pesar de las diferencias que podría encontrar en el bloque “opositor”, su discurso más bien “conciliador” debería traducirse en políticas que permitan garantizar que episodios de tal naturaleza no se vuelvan a repetir, y que el enfoque se concentre en lo realmente importante, como lo es el trabajar para mejorar los resultados que se puedan dar dentro de las canchas. 
De hecho, para muchos resulta hasta paradójico que justo ahora, donde los clubes que le dan vida a dicha actividad disponen de una mayor cantidad de recursos (quizás a nivel histórico), sea el momento que coincide precisamente con una racha de magros resultados, sobre todo en el ámbito internacional.     
Sin lugar a dudas, el desafío que tiene por delante Pablo Milad no es para nada menor.