Un Curicó semivacío

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Cumplidas más de cinco semanas de cuarentena en la zona urbana de Curicó y desde hace muy pocos días, se le ha permitido a las personas mayores de 75 años salir a caminar, respetando, por cierto, todas las medidas de prevención y seguridad sanitaria.

En los dos primeros días de esta especie de “experimento social” (sábado 25 y lunes 27 de julio) varios de estos adultos mayores -que han estado confinados por más de un mes en sus domicilios, sin estar precisamente enfermos- han estado vaciando en sus redes sociales algunas reflexiones que van más allá de su propio mundo interior y muestran un singular retrato humano de la “ciudad en cuarentena”, por el imperativo de la pandemia.

Y es que, en realidad, para nadie es fácil acomodarse y adaptarse a un estado de cosas que llega a ser abismante y que debió ser impuesto para frenar la expansión de los contagios por el Covid-19.

La mayoría de los “mensajes” u opiniones a que nos referimos, corresponden a adultos mayores, hombres y mujeres, absolutamente lúcidos (as) y en la plenitud de sus facultades mentales y que se asombran al advertir cómo se ve su ciudad semivacía y se diría que hasta “extrañan” los tacos de vehículos y las aglomeraciones que eran y son tan típicas en condiciones normales.

A muchos de ellos y ellas les duele ver el comercio curicano cerrado en un enorme porcentaje ya que solo permanecen abiertos (y en horarios restringidos) las farmacias, supermercados; carnicerías, panaderías y locales de venta de alimentos en general.

No son pocos los que “envidian sanamente” a las otras comunas y ciudades de la Región del Maule en donde las actividades comerciales no han sufrido cambios y “se puede comprar de todo”, dicen en sus textos.

Otro se quejaba y escribía: “¿Cuándo me voy a poder cortar el pelo?” Bueno… tal vez no sería mala idea permitir que algunas casas comerciales hagan venta de productos de diversa índole que no sean propiamente alimentos o remedios y que sean entregados a domicilio.

En todo caso, no deja de ser algo deprimente ver a este Curicó semivacío, funcionando “a media marcha”… Todo sea por la necesaria autoprotección.