No es No

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Esta frase, que puede parecer tan pequeña, tan corta, ha resonado fuerte durante el último tiempo, y no solo en Chile, sino que en todo el mundo.

Fue en 2017 cuando surgió de forma explosiva el movimiento Me Too (Yo También, en español), luego de las denuncias de agresión y acoso sexual que hicieron grandes personalidades en el mundo del espectáculo, en contra del productor de cine y ejecutivo estadounidense, Harvey Weinstein.

Desde ese hecho que marcó al mundo, se han masificado una serie de movimientos que buscan el respeto hacia las mujeres, en todo sentido, para que puedan sentirse seguras, protegidas, tener los mismos derechos que los hombres, las mismas oportunidades, mismo sueldo frente al mismo cargo. En definitiva, que no existan diferencias, y más importante aún, que no sientan miedo que algo les pueda ocurrir, porque lamentablemente es una realidad que muchos se sienten con el derecho, se sienten superiores y creen que pueden ejercer el control sobre las mujeres. 

Y la frase No es No, es así de simple y precisa, y no hay que buscar mayores interpretaciones: si una mujer dice NO, ¡ES NO!

Y hacemos referencia a esto, por lo que durante los últimos días hemos visto en los medios de comunicación, respecto a Antonia Barra, una joven, con toda su vida por delante, que después de haber sido violada y acosada por redes sociales, lamentablemente se quitó la vida.

Las mujeres ya no están dispuestas a seguir aguantando situaciones de acoso, faltas de respeto, desigualdad, vulneración de derechos y las que hoy están en la calle manifestándose, lo hacen por ellas y por las generaciones de mujeres que vendrán.

Es completamente inconcebible que en pleno siglo XXI las mujeres se vean obligadas a salir a las calles a exigir sus derechos, si pensamos en aquellas mujeres que hace más de 100 años murieron en el incendio de una fábrica en Nueva York exigiendo mayor igualdad y mejores condiciones de trabajo. 

Ya es tiempo de una vez por todas que la conciencia social respecto a la mirada hacia las mujeres cambie, pues ninguna persona tiene derecho sobre otra. Se tiene que hacer justicia, con penas ejemplificadoras, para ver si de esa manera los que aún se creen con el derecho de abusar o vulnerar a una mujer, se dan cuenta que es un delito y pagarán por ello.