Historias de vocación

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Para quienes residen en zonas urbanas, despertar por las mañanas y acceder a servicios tan básicos como el agua, la electricidad o el internet es, sin lugar a dudas algo, a estas alturas, tremendamente normal. Pero tal realidad no forma parte de la vida de cientos de personas que residen en otros puntos, sobre todo en el ámbito rural.
El arribo de la pandemia del Coronavirus ha fomentado la realización de una serie de actividades, teniendo como base el acceso a internet, permitiendo así que las personas no tengan que moverse de sus domicilios, tal como lo recomiendan los expertos en el ámbito sanitario. En general, ha permitido darle “cierta continuidad” a procesos tan necesarios, como por ejemplo, la educación. 
¿Pero qué pasa cuando, en este caso, por un tema de logística, el estudiante no tiene ninguna posibilidad de poder contar con una herramienta tan poderosa como internet? 
Ahí surge la vocación y el cariño de profesoras y profesores, historias que quizás muchos desconocen, quienes permiten darle continuidad al respectivo proceso de aprendizaje. 
Uno de tales casos, y que lo dio a conocer este medio de comunicación, es el que se presenta con los alumnos de la escuela José Morales Díaz, establecimiento enclavado en el sector de Upeo, en plena precordillera de la comuna de Curicó. Aquel ejemplo se replica a lo largo del país, donde docentes deben recorrer varios kilómetros, muchos de ellos a pie, para distribuir “kits pedagógicos” (cada uno de ellos personalizado), tomando las debidas precauciones. 
Se trata de historias que hay que destacar, dándoles el espacio que corresponde, y que son el reflejo de la vocación y el compromiso que existe por parte de mujeres y hombres que, desde el anonimato, marcan el camino a seguir.