La solidaridad también es “contagiosa”

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La pandemia del Coronavirus que ha estado causando tanto drama, cobrando vidas humanas y arrasando economías, ha traído consigo otro “virus”: el de la solidaridad, que también es “contagioso”, pero que da vida, y que se va propagando en forma casi paralela al avance del Covid-19.
Esta crisis sanitaria tan apremiante ha sacado a relucir lo mejor de nuestra sociedad y está poniendo a prueba la humanidad, para que, junta, supere este momento tan ingrato y doloroso.
Como bien se dice, en los peores momentos es donde se pueden ver también las grandes acciones que se traducen en la respuesta de organizaciones, instituciones, fundaciones y personas anónimas, quienes movilizan recursos, esfuerzos y ayudas a velocidades nunca vistas por su efecto más inmediato y visible en la salud, en las vidas y en las economías de los países.
Es evidente que esta coyuntura mundial ha sido una oportunidad para modificar hábitos; para garantizar un futuro digno a nuestra sociedad y a nuestra relación con el planeta. 
No olvidemos que uno de los primeros efectos de este confinamiento es la notable reducción de la contaminación.
Chile no ha sido la excepción en esta generosa y altruista tendencia humanitaria y se advierte en las más diversas manifestaciones de noble generosidad la que puede ir desde la habilitación de ollas comunes, donaciones de verduras, legumbres, conservas y hasta ropa de vestir y de abrigo, como también algunos medicamentos.
Estos aportes pueden venir de instituciones, empresas y hasta de parte de sencillas personas individualmente consideradas y que pasan a sumarse significativamente a los recursos dispuestos por las autoridades.
Sin ir más lejos, en nuestra edición de ayer de diario “La Prensa”, se daba a conocer que un numeroso grupo de pescadores de la localidad costera de Llico, en la comuna de Vichuquén, donaron dos mil raciones de pescado las que se hicieron llegar a las Cocinas Solidarias instaladas recientemente.
Todos estos gestos verdaderamente conmueven y van mostrando lo mejor del ser humano ante la terrible pandemia que nos aflige a todos.
Así es como funciona la solidaridad, poniéndose en el lugar del otro y ayudándose mutuamente con actos de bondad y generosidad.